domingo, 15 de diciembre de 2013

Número 38: La perdiz y la nariz

Los refranes más clásicos siguen vivos, y es fácil encontrárselos en la vida cotidiana.

Por ejemplo, hoy en el mercado, en el puesto de los pollos, una señora le pregunta al pollero, un chico de treintaipocos años, acerca de la conveniencia de comprar ya las perdices. Duda de si llevárselas en ese momento, si congelarlas, si... Al final parece decidirse por una reserva para la semana siguiente, pero no obstante, cautelosa, pregunta si le aguantarán una semana.

El pollero contesta resuelto: «Dice un refrán antiguo que la perdiz, en la nariz, que quiere decir que tiene que oler, que es cuando mejor está.»

La perdiz, en la nariz

Guardo el refrán bien guardadito en la memoria, para al llegar a casa ampliar información y me encuentro que son múltiples las referencias y los libros de cocina y de caza que recomiendan seguir al pie de la letra este refrán, a la hora de preparar la caza, pero es sin duda Sorapán de Rieros, médico del siglo XVII, el que nos deja un excelente artículo sobre las peculiaridades de esta pieza gastronómica. 

Tapar la nariz,
y comer la perdiz.

Comienza su disertación Sorapán, diciendo que la perdiz es comida de nobles, y el refrán invocado a menudo, para a continuación, dejarnos citas tan sabrosas como las que siguen:
Es la perdiz el animal más libidinoso de quantos se conocen, y tanto, que cuando es tiempo de concebir, ciegos de ferbor que padecen, fácilmente engañados por un reclamo, son cazados los machos; y si sus hembras las perdizes, no esconden los huevos, tontos se los quiebran, sin advertir lo que hacen.
 Y si los machos se ciegan fácilmente por el amor, ¿qué decir de las hembras?
Dize Plinio, en el deximo de la natural historia, que la perdiz hembra se hace preñada con solo el ayre que le toca del macho, y algunas vezes, con solo oyr su voz. Pero Aristóteles, libro tercero de la generación de los animales, capítulo primero, no dize que con la voz se hazen preñadas las perdizes, sino con el olor del macho, y esto es más conforme a razón.
Estas, cuanto menos, curiosas explicaciones, son compartidas por otros sabios de la Antigüedad:
Platina es del parecer de Aristóteles. Pelean animosamente los machos por el amor de las hembras, las cuales, con gran cuidado, esconden, y encubren los huevos, para que no sean de otro animal ofendidos. Purganse las perdizes, cuando sienten el vientre ocupado, comiendo una hoja de laurel, como testifica Plinio. No se halla jamás unto, ni enjundia en estas aves.  
No terminan aquí las maravillas y propiedades atribuidas a las perdices, pues son el ingrediente principal de numerosos remedios. A los curiosos en estos temas, animo a hojear el libro de Sorapán, siguiendo el enlace de la bibliografía, pero ahora quedémonos en las propiedades de la carne de perdiz, y por qué hay que dejarla que se pase un poco, que esté manida, como decía Sorapán:
Que la perdiz de su naturaleza es de carne seca, pero templada entre calor, y frialdad, deste parecer es Saboranola, Paulo, Platina, Avicena, y el gran maestro Galeno; por la cual sequedad, los perdigones nuevos, que son menos secos, dan loable mantenimiento al cuerpo: pero cuando ya son de edad mayor, manifiestamente secan, por lo cual detienen el vientre, no son difíciles de cocer en el estómago, y dan constante, y loable sustento, crían buena, y mucha sangre. De suerte que compiten con la carne de gallina, y aun ha habido quien diga, que son las perdices de mejor carne, principalmente hablando de las pechugas [...] Siendo pues duras, áseles de buscar remedio, que enmiende aquella falta, el cual remedio es que estén muy manidas, y es necesario que estén, tanto si son viejas para que se enternezcan, que han ya de comenzar a oler mal. Esto pues es lo que nos enseña el refrán, diciendo, que la perdiz, para que sea tierna ha de oler,de suerte que sea necesario tapar la nariz cuando se come.
Ya debió parecerles algo exagerado a los coetáneos de Sorapán este taparse la nariz, porque a renglón seguido el eminente médico aclara:
Adviértase aquí que es el perdigón de suyo tierno, y nuevo, no ha de ser tan manido como dice el refrán, y si fuere perdiz vieja conviene que esté bien manida, pero no tanto que el olor cause enfado. Porque lo que dize este refrán de tapar la nariz, es modo, y exageración que da a entender, que la carne de perdiz es la que necesita ser más manida, y la que más se puede conservar por su sequedad. 
¿Cocida o asada? Pudiera paracer que mejor cocida, es decir estofada o guisada, que asada, pero no eran de esta opinión los doctos galenos gastrónomos de nuestros siglos de oro.
Algunos considerando la sequedad de la carne de las perdizes, las comen cozidas, pero engañánse mucho, porque las pechugas cozidas son mas secas, que las assadas, y assi en su natural preparacion que se assen, no se cuezan. Advirtiendo tambien que conviene, para que tengan mejor punto, y esten mas tiernas, que han de yr a la mesa poco mas que a medio assar, y bien manidas, como enseña el Refrán, y el doctissimo Vega en su arte medicinal.
Para finalizar una coplilla que nada tiene que ver con cómo han de comerse las perdices, pero sí de sus posibles efectos: 


Una recién casada,
se comió una perdiz,
y en la tripa le hacía,
chipi chi, chipi chi.


Actualización 

(Sobre el comportamiento de la perdiz en los bestiarios. Notas facilitadas por Santiago Maspoch Bueno, 119-01-2014)

Las primeras noticias acerca de la lascivia de la perdiz se remontan a Aristóteles: Unos (animales) son muy dados al acto amoroso, como, por ejemplo, el género de las perdices y de las gallinas, y otros son castos como, por ejemplo, el género de los córvidos (488b: Historia de los animales).
Eliano, ya hacia el III d.C., desarrolla la noticia: el macho, con lo lujurioso que es, no deja que la madre pase el tiempo ocupada en la crianza de los polluelos. ¡Tan incontinente es la especie de las perdices machos! Cuando las hembras consiguen librarse de ellos y se entregan a poner los huevos, los machos la emprenden unos con otros… Entonces, el macho derrotado es montado por los demás machos (Historia de los animales, III, 16).
San Isidoro de Sevilla vuelve sobre el asunto: La perdiz es un ave falaz e inmunda, pues el macho monta al macho y se olvida de su propio sexo, empujado por la lujuria (Etimologías, XII,7,63)
Y con esa visión negativa entra la perdiz en los bestiarios: Es un pájaro astuto y repugnante. El macho monta al macho, y así el apetito sensual dominante olvida las leyes del sexo (Bestiario de Cambridge, 136).
No es sólo el macho el lujurioso, sino también la hembra: siempre que esté bajo los efectos del impulso sexual… si se encuentra a favor del viento que viene del macho, queda preñada (Aristóteles, 560b:Historia de los animales). Y al llegar a los bestiarios, la noticia se transforma así: Tanto atormenta el deseo a las hembras, que basta que hacia ellas sople el viento procedente de los machos, para que queden encintas por el olor (Bestiario de Cambridge, 137)
Datos sobre la caza de la perdiz se dan en Ausias March: poran-se’n fer avantajosos llaços, / prenints perdius / e tortra o bequada (XLII,31-32: se podrán fabricar lazos ventajosos para coger perdices, tórtola o becada).
Y sobre la apreciación de la carne de la perdiz, en Brunetto Latini, maestro de Dante, cuyo Libro del Tesoro de afán enciclopedista es tempranamente traducido al catalán: Perdiu és ocell que sovent és cercat per la bondat de la sua carn (CLXII: la perdiz es pájaro al que se suele buscar por la bondad de su carne).
Por fin, en uno de los fragmentos más conocidos del Libro de buen amor del Arcipreste de Hita, la cantiga de la serrana del puerto de Malangosto, el caminante es obsequiado con perdices en un banquete previo al pago del peaje sexual:
Diome…
Mucho gaçapo de soto,
Buenas perdizes asadas
Fogaças mal amassadas
E buena carne de choto (968c-g)

Notas

1. Se conserva la ortografía original. 

Referencias

Sorapán de Rieros, Juan (1975): Medicina española contenida en proverbios vulgares de nuestra lengua. Antonio José de Lucas (ed.) Madrid: Imprenta Cosano. [Vista parcial a través de Google Books, ]. 

domingo, 24 de noviembre de 2013

Número 37. Donde habitan los sombreros

Más de una vez hemos dedicado este espacio a comentar la vieja afición a distorsionar los refranes clásicos, en un afán claramente transgresor, los especialistas los llaman antirrefranes o antiproverbios.

La Red no deja de brindarnos ejemplos sabrosos todos los días, aunque algunos nos sorprendan más que otros.

Hace uno o dos días, una etiqueta que alcanzó los lugares más altos, #refranesinformáticos, nos sorpendió con algunos ejemplos jugosos. Ayer, sin embargo nos encontramos un ejemplo aún más digno de reseñar:


Surrealismo a tope en la primera parte, y por ende en el conjunto, que juega con el nombre del grupo indonesio de háckers: Grey Hat. A pesar de ese gran salto, el refrán distorsionado conserva perfectamente su sentido:  «Colegas, que os habéis pasado dos pueblos», como se muestra en el tuit que le sigue, y que conserva toda la ironía del «os perdonamos»:

domingo, 29 de septiembre de 2013

Número 36. La nueva Caperucita... o tres cuentos nada correctos


Hoy vamos a dedicar el post a las nuevas versiones de tres cuentos clásicos, que poco tienen que ver con las que nos contaron en nuestra infancia, pero que a lo mejor no están tan alejadas de cómo fueron en sus inicios.
Son tres historias, que suele contar a modo de chistes mi amigo Pablo, y es una pena que de momento no dispongamos de una grabación porque la mímica es importante. Haremos lo que podamos y suplan ustedes las deficiencias del medio.

La nueva Caperucita  

Pues en esto que va Caperucita Roja  a casa de su abuelita, pero, ¡madre mía, lo que lleva en la cesta!: whisky, marihuana, coca... bueno, menos leche y miel cualquier cosa se puede encontrar en la cestita, porque ¡menuda es esta Caperucita!

—Hija, ten cuidado cuando pases por el bosque —le dice la madre en ese tono que ponen las madres— porque ahora está el hijo del lobo aquel, que es... ¡menudo cabrón!

—¡Lobitos a mí! —piensa Caperucita cogiendo su cestita bien provista. 

Y alegre y contenta se interna en el bosque cantando el Lalalá larita y a la tercera curva del camino se le aparece el lobo sonriente: 

—Hola, Caperucita, ¿a dónde vas con esa cestita?

—Pues a casa de mi abuelita, ¿no te sabes el cuento, lobo tonto?

—¡Ah, pero sabes quién soy! 

—Claro, lobito, que tú eres el hijo del otro lobo.

—¡Menos palabrería! —dice el lobo de mal humor, y sin más dilación coge a Caperucita la lleva detrás de un matorral y se la folla.

Entonces la Caperucita se echa a llorar desconsolada:

—¿Pero qué te pasa ahora? ¿Por qué lloras? —pregunta el lobo desconcertado.

—Porque a ver cómo cuento yo ahora a mi abuela que me has echado tres polvos.

—¡Eh, eh, guapa! Que ha sido solo uno. 

Caperucita cambia el tono, se pone mimosa y acaricia la mejilla del lobo (o del que escucha el chiste):

—¿Tienes prisa, lobito?


Los siete enanitos

Vuelven los siete enanitos de trabajar uno detrás de otro cantando su canción:

—¡Ay, bo, ay booo! A casa a descansar...

Y de pronto se para el primero de golpe y todos detrás de él.

—¡Ay va! ¡Una muchacha en nuestra cama! —dice el primero y la noticia se propaga por toda la fila, volviendo cada enanito la cabeza para contárselo al compañero.
—¡Una muchacha en nuestra cama!

—¡Una muchacha en nuestra cama!

—¡Una muchacha en nuestra cama!
...

—¡Y está desnuda!  —exclama el primero. Y la noticia hace eco en la fila:

—¡Y está desnuda!

—¡Y está desnuda!

—¡Y está desnuda!

 ...

—¡Y ahora se levanta!

—¡Y a mí!

—¡Y a mí!

—¡Y a mí!

...

La Cenicienta

Se dispone Cenicienta a ir al baile, pero esta vez nada de calabazas convertidas en carrozas, ni ratones en lacayos, sino un vestido último modelo, zapatos de tacón... pero eso sí, la madrina le da las últimas y necesarias advertencias:

—Y recuerda que tendrás que estar en casa antes de las doce porque de lo contrario el chichi se te convertirá en melón.

—¡El chichi en melón! —exclama incrédula Cenicienta. 

—Sí, exactamente. Tú no me hagas caso y ya verás lo que es tener un melón ahí —se reafirma la madrina apuntando con su varita mágica precisamente "ahí".

Cenicienta se despreocupa, llega a la fiesta, y el príncipe nada más verla no quiere estar con ninguna otra y le dice:

—Hoy serás tú mi invitada especial, así que te sentarás a la mesa conmigo y con mis padres.

Halagada Cenicienta, viviendo un auténtico cuento de hadas, acepta la invitación, pero no se olvida de la advertencia de la madrina:

—¡Encantada!, pero me tengo que ir pronto, porque a las doce tengo que estar en casa.

Concede el príncipe con una inclinación de cabeza y conduce a Cenicienta a la mesa de presidencia, y efectivamente, esa noche ella es la invitada. El príncipe no le quita los ojos de encima, y durante toda la cena se muestra arrobado por su belleza.

Llega la hora del postre y sirven melón, fruta que agrada mucho al príncipe, por lo que saltándose el protocolo coge la raja con las manos y empieza a pegarle mordiscos con deleite,  no importándole que la agüilla le caiga por la barba. 

Cenicienta no puede dar crédito a lo que ve, y todos los demás, acostumbrados a los caprichos del príncipe, no parecen reparar en la descortesía que supone comer la fruta así. Complacido el príncipe se limpia la barbilla y se vuelve a Cenicienta:

—Por cierto, guapa, ¿a qué hora dices que tienes que estar tú en casa?

—¡Yo! Pues, pues no sé, a las cuatro, a las cinco... con tal de que esté antes de que pase el lechero.


Y colorín colorado.

martes, 17 de septiembre de 2013

Núm. 35: Casa mía, casa mía...

c/ Ofelia Nieto, 29 (Madrid): No al derribo por especulación

Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas, me pareces una abadía.

Así reza un refrán que estaba ya en nuestras vidas desde tiempos antiguos. Por tierras andaluzas vienen a decir lo mismo, aunque con otras palabras:

Chica es mi casilla, pero vale más que toda Sevilla
y es que ya se sabe que 

En casa, hasta el culo descansa.  

Llegar a tener una casa, un techo, no es tarea fácil, hay que empezar por elegir el lugar adecuado:

En la orilla del río, ni hagas casa ni tengas tu averío,
por el contrario:

Casa en canto, y viña en pago.  

Las casas esquineras tampoco son nada buenas:

Casa de esquina, ni la compres ni la vivas,

Casa antigua en el barrio de Tetuán (Madrid) ocupando la acera y rodeada de edificios altos y modernos.

y en todo caso siempre es bueno conocer el entorno:

Antes de tomar casa donde morar mira su vecindad.  

Casas hay que tener las justas: 

Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares,
y también conviene recordar que

Casa con dos puertas mala es de guardar. 

Una vez terminada la casa no terminan ahí los problemas, conviene dejarla descansar porque estrenar casas no es cosa baladí. Ya lo decía mi abuela: 

Estrenar casas y domar potros, otros.

Una vez dentro hay que cuidar los detalles, aunque ya sabemos que 

Un día de albañiles, un mes de escoba.
No queda otro remedio: 

 Quien no arregla gotera, arregla casa entera.
Casa en ruinas en la que puede verse el tejado hundido y vigas y maderos al aire
No solo

El casado casa quiere. 

todas las personas tienen derecho a una vivienda digna, así lo recoge el artículo 47 de la Constitución:

Artículo 47
Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.
La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.


Sin embargo,  ya lo dice el antirrefrán: 

A suelo recalificado, no le mires el cliente.

Y cuando la especulación y el capitalismo entran por la puerta, ya sabemos lo que pasa en casa del obrero: 

En casa del herrero, cartilla del paro,

e incluso más:  

En casa del obrero, ni cuchillo ni dinero.

El primer paso para que se haga bueno el refrán: 

De fuera vendrán y de tu casa te echarán

Vivienderos trasladando los enseres de Amaya, reciéntemente  desahuciada

A la memoria de Amparo, que en un día como hoy se ha suicidado por no poder pagar 900 euros; a la gente de Ofelia Nieto, 29, y a todos los activistas que luchan para que todo el mundo tenga un techo. 
#Sísepuede

Bibliografía
  • Crespo Rosalía (2008): El ámbito de edificación y sus refranes. Granada: Educatori.

lunes, 26 de agosto de 2013

Número 34: Quien trollea al troll tiene 100 años de perdón

Reanudamos la tarea hoy, comentando los antirrefranes que encontramos en Twitter que hablan, sobre todo, de la actividad en el propio Twitter, y en menor medida, de otras redes sociales o de los artilugios que las hacen posible. Lo haremos siguiendo la etiqueta #ActualizandoRefranes, es decir, nos fijaremos en aquellos refranes actualizados que los propios tuiteros han marcado como tales.

La mayoría de ellos, como el que nos sirve de cabecera de hoy mismo (26 de agosto), no lleva otro contexto, porque el contexto es la propia red y el día a día en ella:
Quien trollea al troll tiene 100 años de perdón [1].
Twitter habla de sí mismo porque
El que nace tuitero ni que le bloqueen el wi-fi del vecino.
En Twitter, y en general en las redes sociales, hay que tomarse todo con un poquito de humor, así que el refrán clásico toma una explícita segunda parte:
Hay un proverbio que dice: "Quien no sepa sonreír que no abra tienda". Ni cuenta en Twitter.
Todos, no solo tus seguidores, pueden leer normalmente lo que allí publicas, pero seguro que el destinatario último de este tuit cogió la indirecta:
Sigo sin entenderte. Que coño te importará a ti ?!! En fin. Tweets veo, tweets quiero.
También encontramos algunas conversaciones jugosas, como esta cortita donde identificamos a los interlocutores como A y B:
A:  joder pues tienes a C que es mas corto que bisbal. Cuando quieras nos medimos "catedrático".
B: C: twits necios oidos sordos; un abrazo tio.
O esta otra un poco más larga:
A: Revolucionarix: No te gusta que se te eche en cara tu hipocresía, tu sumisión, tu tibieza, tu asqueroso #MACHSIMO #Boicoteamesta #Banamex
B: Acá los llamamos troskos! Pelean por la revolución y los precios bajos con cuotas fijas jaja.
A: su libertad: poder mentar madres arrobando a lxs politicxs, comer una bigmac, tomar coca cola y televisión de paga.
B: Jaja y si! Todo desde la comodidad del sofá.
A: En tiempos de la revolución cualquier sofá es trinchera.
B: Genialidad!
Nótese que el significado erótico del refrán original —En tiempo de guerra, cualquier agujero es trinchera— muy popular y repetido siempre con un significado sexual, ha desaparecido en la nueva versión,  y su significado, una vez actualizado, está más próximo a la literalidad de lo que rezan sus palabras. No siempre los antirrefranes van por los caminos escabrosos a los que nos tienen acostumbrados.

Más allá de Twitter, las otras redes sociales están presentes en estas vueltas de tuerca:
Jamás digas "este juego de facebook nunca lo jugaré"
Una mariposa bate sus alas en Tokio y provoca una tormeta en EEUU y se carga #instagram en todo el mundo. 
Ojos que no ven... corazón que no siente... facebook que te lo cuenta y iphone 4s que desaparece
Las redes sociales, y los cacharros que las hacen posibles en todo momento y lugar, pero cuidado con los momentos y sobre todo con los lugares:
en water cerrado no entran iPhones
Sí, ¡menudo susto aquella vez que el móvil se te cayó al váter!

Y del hardware al software que lo hace posible. Estar en las redes sociales es solo cuestión de actualizarse un poquito:
No hace falta cambiar el chip, con hacer un update al firmaware es suficiente.
No, no estamos exactamente ante un refrán, pero qué importan las fronteras en un medio como este, donde no siempre puede uno fiarse:
Quien quiere sirviente fiel, que encripte sus mails.
Y colorín colorado, si te ha gustado este pequeño repaso no olvides que
No guardes en "Read it later" lo que puedas leer ahora. 

Referencias

Twitter: Actualizando refranes <https://twitter.com/search?q=%23ActualizandoRefranes&src=hash>, [consulta: 26-08-2013].

Notas

[1] Mantendremos la ortografía original en todas las citas.

martes, 18 de junio de 2013

Número 33: No es por amor al chancho


En el tercer aniversario de la muerte de José Saramago, he vuelto a recordar la lucidez  y sencillez con la que describía la vida en el campo, en su discurso de aceptación del premio Nobel.

El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía ni leer ni escribir.

A continuación describía como nadie, cómo sus abuelos cuidaban los lechones de morir ateridos ante los rigores del invierno:

En el invierno, cuando el frío de la noche apretaba hasta el punto de que el agua de los cántaros se helaba dentro de la casa, recogían de las pocilgas a los lechones más débiles y se los llevaban a su cama. Debajo de las mantas ásperas, el calor de los humanos libraba a los animalillos de una muerte cierta. Aunque fuera gente de buen carácter, no era por primores de alma compasiva por lo que los dos viejos procedían así: lo que les preocupaba, sin sentimentalismos ni retóricas, era proteger su pan de cada día, con la naturalidad de quien, para mantener la vida, no aprendió a pensar mucho más de lo que es indispensable.

Sin sentimentalismos ni retóricas, porque ya lo dice el refrán, aunque tenga un sentido menos práctico y egoísta:
No es por amor al chancho, sino a los chicharrones.

Parrilla con distintos productos del cerdo


Referencias


Texto del discurso en español (El Mundo).

Discurso en portugués con la voz del propio Saramago (Organización Nobel).

Texto en inglés (Organización Nobel).

miércoles, 29 de mayo de 2013

Número 32: Hasta San Fermín...

Corre estos días por Twitter y Facebook un nuevo refrán que llega con ganas de quedarse: 


Hasta San Fermín, con bufanda y calcetín.

Hasta los meteorólogos oficiales, esos que anuncian el mal tiempo antes de las vacaciones y los puentes largos, más que nada por fastidiar un poco el turismo, se han hecho eco de él, y así veíamos a Mónica López hablarnos de este nuevo refrán con el desparpajo al que nos tiene acostumbrados.


Los 140 caracteres de Twitter han dado para algo más, siendo bastante fácil encontrar la génesis:



De los creadores de Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo, llega Hasta San Fermín, con bufanda y calcetín.

«De los creadores de»: el pueblo sigue creando refranes, de cero, y basándose en otros, porque desde siempre han acostumbrado los refranes a llevarse la contraria entre ellos o ir a por el y tú más. Veamos algún ejemplo antiguo:

Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo, y si vuelve a llover, vuélvetelo a poner.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo, y si es de Albacete, hasta el cuarenta y siete. 
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo; y hasta San Juan no te quites el gabán. 
Hasta la Ascensión no te quites el jugón. 
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el ropón, y si lo tienes malo compra otro mejor.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo, y si junio es ruin, hasta el fin. 

La lista será larga, pues probablemente en cada pueblo hayan querido añadirle su coletilla particular, como ocurre en Ademuz:


Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo, ni esquiles la pollineja (fuente: Badare)1

En cuanto a las prenda que no hay que quitarse, el sayo, el jubón o jugón, el ropón, el gabán... todas ellas nos remiten a otros tiempos en los que esas prendas estaban de moda y servían para protegerse del frío o de la lluvia. 


1 de junio en Burgos: cocina de leña con puchero

Volvamos a San Fermín y recordemos con qué decía la canción que había que ir a esas fiestas: 
A Pamplona hemos de ir,con una media, con una media.
A Pamplona hemos de ir,con una media y un calcetín.

Sí, con una media y un calcetín, aunque haya quien prefiera cambiar la media por la bota: con una bota y un calcetín.

¿Bufandas, botas, medias o calcetines? 

Mantengámonos fieles a la tradición, pero no desdeñemos las versiones de fusión:

Si llega el cuarenta de mayo y no te has quitado el sayo, llegarás a San Fermín, con una media y un calcetín.

Actualización del 09 de junio del 2013: 

Sigue el frío y la lluvia y el refrán se va consolidando con curiosas variantes que nos remiten a las fiestas de verano en el País Vasco: 

Hasta la Virgen de Begoña, quitarse el refajo ¡ni de coña!
Llega Celedón y nosotros con edredón.

(Gracias a Natalia del Sastre por estas dos variantes llegadas desde Basauri)

Bibliografía
  • BADARE: base de datos sobre refranes del calendario y meteorológicos en la Romania. Universidad de Barcelona. [En línea]:  (http://stel.ub.edu/badare/).

Notas:

(1): Actualización 10 de junio del 2013.

miércoles, 3 de abril de 2013

Número 31: Mal de muchos...

Me incluyo entre los que dudan a la hora de rematar el refrán y no se deciden por si fue antes el huevo o la gallina: 


¿el consuelo es para todos, o solo para los tontos?

Pancartas en una manifestación con quejas sobre la falta de vivienda

No faltan razones para la duda, pues desde que este refrán está dando vueltas por el mundo castellano, la vacilación ha surgido tanto en boca del pueblo como en la boca de los eruditos.

En la Edad Media el refrán rezaba Mal de muchos, gozo es, así lo recoge el Marqués de Santillana, y así lo encontramos explicado en el Seniloquium;
Mal de muchos, goso es.
Quizás este proverbio se diga, porque quien tiene multitud de pecadores como cómplices, no es castigado por la Iglesia. Lo confirma Agustín en el libro II de Contra la carta de Parmenio. Cuando se constatan las pretensiones desmedidas de muchos se debe disminuir algo en severidad. Agustín lo explica en la Carta a Bonifacio. Cuantas veces cae en falta el pueblo o una masa, puesto que a todos por ser multitud no se les puede castigar, suele levantarse la mano. La severidad debe exigirse sobre las faltas de unos pocos. Así lo aconseja Agustín en la Carta al obispo Aurelio. Un delito cometido por una gran masa del pueblo se minimiza enormemente.
Este proverbio lo dicen quienes son amonestados a la penitencia y buscan aliados en el castigo, gozosos de encontrarse muchos semejantes a ellos. De ahí que las amenazas no les atormenten, ya que las sufrirían con muchos. Agustín lo comenta en la Homilía sobre la penitencia. Sirve de consuelo a los familiares y vecinos de los asesinados ver el castigo y el dolor de los asesinos. Alguno se consuela a sí mismo, cuando ve perecer a otros con él. Existen otros que voluntariamente prefieren perecer, si destruyen con ellos a su enemigo.
El mal se está asimilando aquí al pecado, a la mala acción, pero mal puede referirse también al daño sufrido en propias carnes, como vemos en los consejos que un padre da a su hijo —Refranes famosísimos y provechosos glosados— donde encontramos en el capítulo de cómo debe guardarse de los malos vicios:
De este dal dal yo merezco el mal. Y como por ellas fueres caído en algún mal, busca otros que hayan pacido por donde tú paces con quien tú puedas razonar y consolar, que
Aquél es buen cirujano, que ha sido acuchillado, y
Mal de muchos conorte es. No te mates ni te desesperes por cosa muy terrible que contecer te pueda, que
A todo hay remedio, sino a la muerte.
Conorte viene de conortar: animar a uno amonestándole y dándole consejos sanos y buenos; es decir que el mal de muchos oscila aquí entre el pecado y el daño sufrido, siendo en cualquier caso bueno juntarse con otros que hayan «pacido» en los mismos lugares, porque en ello se encuentra consuelo: Mal de muchos, consuelo es, dice el zaragozano Pedro Vallés.

Mal de muchos, gozo es, insiste Hernán Núñez, y Correas resume y amplía la perspectiva: 
Mal de muchos, gozo es. Mal de muchos, conhorte es

dice con una doble formulación; pero la palabra conhorte, también escrita conorte, como ya hemos visto, o conforte, como escribirá más tarde la Academia, aparece como clave para explicar dentro de la circularidad otros refranes relacionados:
Mal ajeno pone consuelo.De no verse en lo mesmo, y porque «Mal de muchos, gozo es» o  «... conorto es». 
Todos los duelos, con pan son buenos.
Este es el refrán viejo; quiere decir que con pan tienen conorto y consuelo. 
En este punto todo parece llevarnos a que efectivamente el mal de muchos venía a ser consuelo si no de todos al menos de la mayoría, pues no faltaba la ironía tal como nos manifiesta esta copla de Rojas Villandrando (1603) tal como nos recuerda Iribarren:
Sáqueles un alguacil

arrastrando del pescuezo,

que mal de muchos es gozo

y duelos con pan son menos.
Baltasar Gracián en El Criticón parece querer poner las cosas sus sitio cuando cuestiona la veracidad de algunos refranes antiguos en un supuesto bando: 
—Un bando que manda echar el coronado Saber por todo su imperio de aciertos.
—¿Y a quién destierran? ¿Acaso al Arrepentimiento, que no tiene cabida donde hay cordura, o a su grande enemiga la Propia Satisfación?
—¿Publícase la guerra contra la envidiosa Fortuna?
—Nada de eso es —les respondieron— sino una crítica reforma de los comunes refranes.
—¿Cómo puede eso ser —replicó Andrenio— si están hoy tan recibidos que los llaman Evangelios pequeños?
—Recibidos o no, llegaos y oíd lo que el pregonero vocea. Atendieron curiosos, y después de haber prohibido algunos, oyeron que proseguía así:¡Quemados que estuvieran los nidos encubridores y las redes de las arañas de las escribanías, atentas a coger la mosca del mal aconsejado pleiteante! Aquello de Dios me dé contienda con quien me entienda, sin duda que fue dicho de algún sencillo; los políticos no dicen así, sino con quien no me entienda ni atine con mis intentos ni descubra de una legua mis trazas. El dormir sobre ello es una necesidad muy perezosa: no diga sino velar.
Ítem se prohibe como pestilente dicho, mal de muchos, consuelo de todos; no decía en el original, sino de tontos y ellos le han adulterado. 
Esta redacción del refrán se conservó en los años venideros y así lo recoge la versión del diccionario académico de 1831:
Mal de muchos, consuelo de tontos Refrán con el que se niega que sea más llevadera una desgracia cuando comprende a crecido número de personas. Los que tienen contraria opinión dicen Mal de muchos consuelo de todos.
El gran paremiólogo Sbarbi es de parecida opinión según recoge Iribarren:
Mal de muchos, consuelo de tontos. Nosotros añadiríamos: y de discretos. Niega que sea más llevadera una desgracia cuando comprende a crecido número de personas. Los que tienen contraria opinión dicen: Mal de muchos, consuelo de todos.
Rodríguez Marín (1926), al recoger este refrán, hace una simbiosis de ambas formas: Mal de muchos, consuelo de todos —o de tontos, y añade una glosa aportando cómo se siente este refrán en la Toscana: Mal comune, mezzo gaudio, que indudablemente conecta más con la primera versión recogida, que con la segunda.

Modernamente Celdrán Gomariz (2009) parece inclinarse por la versión de los tontos, ya que no puede producir ningún consuelo la desgracia de muchos. Aporta como refrendo otra serie de refranes en la misma línea, que, aunque menos citados, no dejan de presentar un interés: Mal ajeno no pone consuelo; Mal ajeno no cura mi duelo y Mal ajeno no me causa desvelo, añadiendo una copla para reforzar este sentimiento:
Ni a mí me alivian tus males,

ni el que lo padezcan otros;

que mal de muchos fue siempre,

el consuelo de los tontos.
Cantera Ortiz de Urbina (2012) prefiere separar claramente ambos refranes atendiendo por un lado a la línea clásica:
Mal de muchos, consuelo / gozo / conhorto es.Se dice para referirse a quienes, al darse cuenta de que se trata de un mal que afecta a muchos, parecen sentir algún alivio para sobrellevar el suyo.
Pero decantándose claramente por la supuesta modernidad:
Mal de muchos, consuelo de bobos / tontos.Se dice, con bastante razón, para poner de manifiesto cuán necio es consolarse de su propio mal por darse cuenta de que ese mismo mal afecta a otros. 
Ahora bien, más allá de lo que digan los especialistas y como hemos repetido en más de una ocasión, el verdadero significado de un refrán, el que le da el pueblo, solo lo podemos ver viendo cómo lo usan los hablantes, y en el caso que nos encontramos no faltan ejemplos ni en un sentido ni en el otro. ¿A qué atenernos? 

Todo parece indicar que ambos refranes, como apunta el profesor Cantera, conviven y gozan de buena salud en nuestra lengua, aunque no faltan las vacilaciones y reflexiones como nos muestra el siguiente fragmento encontrado en la Red:
La falta de autoestima«Mal de muchos, consuelo de todos»Puede ser una de las consecuencias de la pérdida del empleo: la caída de la autoestima y de la confianza en uno mismo. En estos casos, Bucay aconseja cambiar la manida pregunta de «¿y por qué a mí?» por «¿y por qué no me iba a pasar a mí» y, además, recurrir a la sabiduría popular. El experto recuerda que el refranero castellano dice «Mal de muchos consuelo de todos», una frase que se ha transformado -erróneamente, según el psicoterapeuta- en «Mal de muchos consuelo de tontos». Asegura que una persona sí puede consolarse al saber que no es el único en vivir una situación delicada (http://www.diariosur.es/20091128/sociedad/pasar-20091128.html, consulta: 03/04/2013).
En otro testimonio, un comentario a  una entrada en el blog de Jiménez Losantos, se mantiene la misma tesis de que ha de volverse al sentido primitivo de que la compañía consuela. Tras resumir lo que se sabe de ambas versiones del refrán (probablemente siguiendo a Iribarren), el comentarista concluye:
Luego no es achaque de tontos, sino cosa de todos, aunque se haya querido corregir o ridiculizar esa inclinación llamando tontos a todos los que la sigan. Ahora bien: que a la gente le gustan las catástrofes, sean naturales o tertuliables, está a la vista de todos, día a día y casi hora a hora, en la televisión (http://blogs.libertaddigital.com/blog-de-federico/para-el-verano-lecturas-decepcionantes-y-reconfortantes-11411/2.html, consulta: 03/04/2013).
En otros idiomas, ya hemos visto el ejemplo aportado por Rodríguez Marín, parecen inclinarse también por la compañía como consuelo, así ocurre en inglés: Two in distress makes sorrow less, o en portugués: Mal de muitos, consolo é; pero no faltan las voces discordantes, como en francés:  Malheur de plusieurs, consolation d'idiots.

Quizá, lo mejor a estas alturas sea tomar por la calle del medio e irnos a la modernas versiones:


Mal de muchos, epidemia
o

Mal de muchos, consuelo de frikis. 

Bibliografía 

  • Cantera Ortiz de Urbina, Jesús (2012): Diccionario Akal del refranero español. Madrid: Ediciones Akal.
  • Celdrán Gomariz, Pancracio (2009): Refranes de nuestra vida. Con su explicación, uso y origen. la vida cotidiana. Barcelona: Editorial Viceversa.
  • Correas, Gonzalo (1627 = 2001): Vocabulario de refranes y frases proverbiales, ed. Louis Combet, revisada por R. Jammes y M. Mir, Madrid: Castalia. Nueva Biblioteca de Erudición y Crítica, 19.
  • Iribarren, José María (1994): El porqué de los dichos. Pamplona: Gobierno de Navarra. 6.ª ed. 
  • Núñez, Hernán (1555 = 2001): Refranes y proverbios en romance. Edición crítica de Louis Combet, Julia Sevilla, Germán Conde y Josep Guia. Madrid: Guillermo Blázquez, Editor; 2 vols.

    jueves, 28 de febrero de 2013

    Número 30: La nieve es el trascuelo del pobre

    Año de nieves, año de bienes

    es el más conocido de nuestros refranes que hablan de las bondades de la nieve para el campo y la agricultura.

    Una consulta hecha con cualquier buscador de Internet combinando palabras como refranes y nieve nos devuelve una larga lista de ellos que la consideran favorable, sobre todo en los meses de enero y febrero. No los vamos a reproducir aquí, pero sí a adentrarnos en el refrán que nos sirve de cabecera.

    La nieve es el trascuelo del pobre (1) 


    Viña  y bodega cubiertas de nieve. Gentileza de Concha Arias 

    El trascuelo es la basura —nos explica Ángeles—. Se decía trascolar a echar basura  —prosigue— y así como la lluvia aplasta la tierra, la nieve, se derrite poco a poco y la esponja. 
    Trascolar y trascuelo son casi con toda seguridad deformaciones populares de estercolar y estiércol; el trascuelo es, por tanto, el estiércol, y los labradores de la economía tradicional, como Ángeles, saben bien que el estiércol no era fácil de conseguir, pese a lo que pudiera pensarse, ya que hacía falta contar con una buena cabaña de animales —ovejas, equinos, vacas, ...— suficiente para producirlo. No siempre el pobre labrador dueños de pocas tierras o alguna viñeja podía hacer acopio del suficiente abono natural para mejorar la producción. Esperaba, por tanto, que la nieve viniera en su ayuda.

    El filósofo José  Antonio Marina nos recuerda este refrán hablando de las labores de su huerta:
    Acabo de venir de la huerta. Hace frio, pero conviene cavar la tierra antes de que lleguen las heladas fuertes, porque así se queda suelta, preparada para la siembra de primavera. Si nieva, aún mejor. En Castilla se llamaba a la nieve “el abono del pobre”, porque esponja la tierra y la semilla se desarrolla más fácilmente. Me gusta mucho ver la tierra de los bancales bien rastrillada. 
    Palabras coincidentes con las de nuestra informante, transcritas arriba.

    A pesar de su aparente popularidad, no es fácil encontrar testimonios escritos en España donde se utilice; pero no podemos pasar por alto la gran popularidad de la que goza este refrán entre el medio rural estadounidense:
    Snow is poor man's fertilizer 
    Snow is the poor man's manure

    Aparte de los registros paremiográficos proporcionados por Wolfgang Mieder (1992: 550), no es difícil encontrar testimonios en Internet sobre la gran popularidad de este refrán en los Estados Unidos. Una comentarista, residente en aquellas tierras, del blog de Antonio Muñoz Molina escribe:
    El otro día, las ovejas de las montañas, las "bighorn", bajaron de las colinas y pastaban en una pradera cercana a casa, tan campantes, al lado de la carretera. Habría unas doce o quince. Todos los años bajan un par de veces a la ciudad, se conoce que en sus lugares habituales el pasto está cubierto por la nieve.
    Como dice por aquí, la nieve es el abono del pobre.
    Tan popular es el refrán allí, que hasta se estampan camisetas con la leyenda:

    Camiseta con la leyenda: Snow is the poor man's fertilizer

    No obstante, es un texto de Herman Meville (1819-1891) el que nos pone en la pista de la importancia de esta creencia, y a la vez de las dudas que siembra en algunas mentes biempensantes y dispuestas a no aceptar sin más la sabiduría popular:
    -Observa -decía el poeta Blandmour estusiasmado, hace unos cuarenta años, mientras avanzábamos por el camino bajo una suave y húmeda nevada, hacia finales de marzo-; observa, amigo mío, que la bendita y dadivosa naturaleza es benéfica en todos los aspectos y no sólo eso, sino que además está considerada por sus obras de caridad como una vulgar filántropa cualquiera. Esta misma nieve, que parece tan fuera de temporada es, de hecho, precisamente lo que un labrador pobre necesita. Con razón es tan suave esta nieve de marzo que cae justo antes de la siembra, con razón se le da el nombre de “estiércol del pobre”.(2) Como benéfica exudación del cielo sobre el suelo, penetra suavemente y nutre cada terrón, cada estría y cada surco. Para el labrador pobre es tan beneficiosa como el pienso para el granjero rico. Y el agricultor pobre no tiene ningún problema para esparcirla, mientras que al rico le cuesta esparcir la suya. - Puede que así sea -le dije con disconforme entusiasmo sacudiéndome algunos de los húmedos copos de mi pecho-. Puede ser como tú dices, querido Blandmour. Pero dime entonces, ¿cómo es que el viento impulsa lejos el “estiércol del pobre” de los dos miserables acres de la parcela de Coulter y lo deposita allí arriba en las veinte hectáreas del rico hacendado (El pudin del pobre y las migajas del rico, 1854). 
    Volvemos a España donde tampoco nos han faltado las voces que desde muy cerca de los hombres del campo cuestionan la bondad de las nieves, sobre todo cuando llegan a destiempo:
    Me sorprenden las noticias de nevadas en toda España. Incomprensiblemente aquí no han caído más que cuatro copos que no han llegado a cuajar. Hoy parece que ha suavizado. El que se resiente de estas anomalías es el campo. Después de las nieves y las crudísimas heladas de este invierno, el trigo y la cebada apenas están apuntados y mucho más mustios que otros años por el mes de enero. Lo de año de nieves, año de bienes, no pasa de ser una quimera. Lo que hace falta es que la nieve, como la lluvia o como el hielo, llegue a su tiempo» (Miguel Delibes, Un año de mi vida. Barcelona: Destinolibro, 1970 = 1979: 152).
    No le demos más vueltas, que también nos lo dice el refranero:

    Buena es la nieve, que a su tiempo viene

    Paisaje nevado en Caleruega (fuente:  caleruega.blogspot.com)

    Notas

    (1) Refrán facilitado por Pedro Ontoria Oquillas, natural de Gumiel de Izán (Burgos), como recordado en boca de su madre, y explicado más tarde por Ángeles García Molero, de la misma localidad.
    (2) En el original inglés 'Poor's man manure'. 

    Bibliografía

    MIEDER, W.; KINGSBURY, S. A.; HARDER, K. B. (1992): A Dictionary of American Proverbs. New York-Oxford: Oxford University Press.

    martes, 26 de febrero de 2013

    Número 29. Se rompió el culo del cesto, se acabó el parentesco


    Indagamos hoy en uno de los refranes más antiguos, aunque de plena actualidad:

    Se rompió el culo del cesto, se acabó el parentesco (1)

    Cesto tumbado tomado de frente
    No siempre fueron tan directos nuestros antepasados en la elección de las palabras, pues las primeras versiones que se conocen del refrán hablan de suelo y no de culo, pero por lo demás el refrán ha sufrido pocas alteraciones.

    Hernán Núñez, el Comendador fue uno de los primeros en recogerlo en 1555:

    Quitose el suelo al cesto, y perdimos el parentesco 

    Pocos años más tarde, en 1568, el sevillano Juan de Mal Lara glosaba así el refrán que había recogido el maestro:
    Quitósele el suelo al cesto, y perdimos el parentesco.
    Dícese en las leyes L. 3 en lso Digesto de Postulado, que cuando un hombre está casado con una parienta mía, mientras viviere mi parienta él es mi deudo, mas muriendo ella, luego deja el viudo de ser mi deudo, de madera que decía que se perdía el parentesco, aunque lo siente de otra manera los Theólogos, el refrán antiguo. Fue muerto el ahijado. Así dicen esto contra algunos que son amigos en cuanto dura el interés o la contratación, de que se pueden y piensan aprovechar, pero en acabándose aquello, quitándose de por medio, enfríase la amistad. Porque tenía una mujer un cesto y cada vez que había fruta, un vecino que tenía una huerta se lo pedía prestado, de manera que el servía todo el tiempo del verano y vendimia, y enviaba algo de fruta en recompesa de las idas y venidas. Quitósele el suelo al cesto, dejose de pedir y de enviar fruta y aun de hablarse. De quien era el cesto, viendo la ingratitud, en una vendimia dijo a su vecino: Quitósele el suelo al cesto y perdimos el parentesco. Aplícase a todos los que sirven de alhajas ajenas hasta que las acaban y no siendo para renovarlas apartan amistad. Dirase de esto en aquel refrán de la amistada interesada: Amigo de taza de vino (2).
    El maestro Correas (1627) nos da ya dos versiones de este refrán, la recogida de Hernán Núñez más una más simplificada que llega hasta nuestros días.
    Quitósele el suelo al cesto, y perdimos el parentesco
    Rompiose el cesto, y acabose el parentesco

    Por su parte, Lope de Vega, en esa comedia hecha a base de refranes que es La Dorotea (1632) lo incluye en una de sus réplicas:
    TEO: Temo, Gerarda, temo que no se haya vuelto Dorotea a la amistad de don Fernando; que este mozo tiene gracias de pobre, y ella desvanecimientos de linda.
    GERARDA: Anillo en dedo, honra sin provecho. Pero si vos teméis la reconciliación destos dos amantes, yo que llegue a noticia de don Bela, con que nos amenaza a todos fatal ruina.
    TEO: Quitósele el suelo al cesto, y perdimos el parentesco.
    GERARDA: Pues eso no lo dudéis, que no es hombre que sufrirá tan necio agravio; que amor y señorío no quieren compañía. 
    Dejemos a los clásicos y veamos si podemos rastrear cuándo se sustituye la palabra suelo por culo en este refrán. Fue sin duda pronto, y muy probablemente ya alternara durante el siglo XVII, porque así lo encontramos recogido en el Diccionario de autoridades (1737), donde se incluye una explicación más su correspondencia en latín, veniéndonos a demostrar que la idea puesta en forma sentenciosa circulaba desde antiguo:
    Quitósele el culo al cesto y acabose el parentesco. Refrán que enseña que en faltando el motivo del interés cesa la amistad, correspondencia o cariño. Lat. Quos plenos opibus cunctis sectantur amantes : Deficiunt : penitus deficit omnis amor.
    Su presencia en el diccionario de la Academia, aunque bajo distintas voces, parentesco o cesto, se mantuvo hasta 1956, fecha en la que como sabemos se retiraron del Diccionario los refranes.

    Al día de hoy, el refrán sigue vigente y aparece en las distintas encuestas:
    Si quito el culo al cesto, se acaba el parentesco (3).


    Bibliografía 
    • Correas, Gonzalo (1627 = 2001): Vocabulario de refranes y frases proverbiales, ed. Louis Combet, revisada por R. Jammes y M. Mir, Madrid: Castalia. Nueva Biblioteca de Erudición y Crítica, 19.
    • Mal Lara, Juan de (1568): La philosofia vulgar: Primera parte que contiene mil refranes glosados. Madrid. Casa de Hernando Díaz. [Disponible en Google Books.]
    • Lope de Vega, Félix (1632 = 1996) La Dorotea. Ed. José Manuel Blecua. Madrid: Cátedra.
    • Núñez, Hernán (1555 = 2001): Refranes y proverbios en romance. Edición crítica de Louis Combet, Julia Sevilla, Germán Conde y Josep Guia. Madrid: Guillermo Blázquez, Editor; 2 vols.


    (1) Última variante registrada en Quintana del Pidio (Burgos).
    (2) Texto modernizado.
    (3) Testimonio aportado en el 2007 por un alumno de Adrada de Haza para un trabajo escolar (I. E. S. Juan Martín El Empecinado, de Aranda de Duero-Burgos).