lunes, 23 de enero de 2017

Número 146. Refrán del mes: Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo

La ola de frío ha vuelto a traer a primer plano este refrán que todo el mundo se sabe, salvo excepciones naturalmente. 


Imagen de un grajo y la leyenda: "Cuando el grajo vuela bajo ¡¡hace un frío del carajo!! en Burgos van andando


Algunos sienten un cierto pudor a la hora de formularlo, mientras que la juventud, siempre tan creativa, se recrea en su manifestación con intención clara de provocar en los receptores un pequeño o gran escándalo.

Lo de provocar con los refranes no es de hoy, de eso sabemos algo los paremiólogos, pero en cualquier caso parece un refrán moderno, ya que no aparece recogido en las principales colecciones, y solo en nuestros días empieza a aparecer en ellas. ¿Un falso pudor?, ¿otro refrán más de aquellos que decía Martínez Kleiser que no eran para escritos? o ¿realmente es una creación del siglo XX?

Refrán con algunas variantes, que ya parecen en sí producto de dar otra vuelta de tuerca al tornillo, y que sin embargo, parten de un hecho real, que los grajos son aves capaces de alcanzar grandes alturas, pero que las capas frías, más pesadas, les resultan un impedimento para alcanzar esa altura. Sin que seamos expertos en la materia, todo parece indicar que efectivamente, cuando los grajos vuelan a baja altura es porque hace mucho frío, la rima pone el resto.


Hoy no vuelo bajo ni ostias! Me quedo en la cama. Cuando el grajo vuela bajo... ... hace un frío del carajo, pero cuando vuela rasante... hace un frío ACOJONANTE


Empecemos por ver aquellas variantes que han sido recogidas de manera formal, y todo parece indicar que nos movemos en los refraneros regionales:  

En la base de datos de Paremiología romance encontramos estas:
  • Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; cuando el grajo sube, no se ve ni una nube (Fuente: Pejenaute, 1999).
  • Cuando el grajo vuela bajo, no te quites el refajo (Rúa Aller, 2014),
  • Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo, y cuando se cuelga en los balcones, hace un frío de cojones (Rúa Aller, 2014),
Ruiz Villamayor y Sánchez Miguel (1998: 84) hacen también su aportación regional: 
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo, y cuando el grajo vuela rasante hace un frío acojonante.
La aportación aragonesa viene de la mano de Jaime Gómez y Jaime Lorén (2002: 77):
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo.
Luis Miguel Gómez Garrido  (2008: 237; 2016: 39) en distintos trabajos de campo realizados entre las provincias de Ávila y Salamanca recoge una serie de variantes interesantes que completan el trabajo por la parte castellana vieja:
  • Cuando el grajo vuela bajo / hace un frío del carajo.
  • Cuando el grajo se pone en el balcón /hace un frío del cojón.
  • Cuando el grajo vuela bajo, / hace un frío del carajo. / Cuando el grajo se posa en los balcones, / hace un frío de cojones.
  • Cuando el grajo vuela bajo, / hace un frío del carajo: / hay que tomar sopas de ajo.
  • Cuando el grajo vuela bajo, / hace un frío del carajo. / Y cuando vuelan los gorriones, / hace un frío de cojones.
No queremos olvidarnos del Refranero multilingüe que da además un ejemplo de uso extraído de un medio oral: 
«En una conversación telefónica, A [de 28 años] le pregunta a B [su primo de 13 años] por el tiempo que está haciendo en su pueblo (Aranda de Duero, Burgos), a lo que B, tras responder que hace mucho frío, concluye diciendo: “El grajo últimamente vuela muy bajo por aquí”» (Conversación telefónica entre Madrid y Aranda de Duero, 20/12/2010).
Uno de los primeros en haberlo puesto por escrito parece haber sido Cela, que lo recoge en su Enciclopedia del erotismo:
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo, refrán de obvio entendimiento que oí en Navalcarnero (pág. 745).
Y muy pronto, gracias a Google Books, encontramos modificaciones ocasionales, lo que sin duda ya nos da una prueba de cierta popularidad del refrán: 
«Cuando el grajo vuela bajo, aeropuertos al carajo» (dícese de lo que es obvio). (Pedro G. Trapiello 1998: El chivo expiatorio: artírculos de primera necesidad.)
El grupo Candeal (2007: 164) le puso música 
Cuando el grajo vuela bajo
hace un frío del carajo, cuando ya no ves gorriones
hace un frío de cojones.
Dejemos los testimonios pasados, que abundan, y vengámonos al presente, en el que la ola de frío parece haber acudido al ropero en busca de prendas de abrigo y también al repositorio de memes.

Cartel con la siguiente leyenda: "¡¡El grajo va andando . Repito, el grajo va andando!!! Corto"

A la pregunta imaginaria ¿por dónde vuelan hoy los grajos?, los tuiteros se lanzaban a contar sus experiencias, más o menos repetidas, y aquí una selección de lo encontrado: 
  • Cuando el grajo vuela bajo... #buenosdias
  • Dicen que cuando el grajo vuela bajo.... , pues mañana los grajos parecen que irán andando...
  • Alguien sabe si el Grajo sigue vivo?
  • El grajo va andando, repito, el grajo va andando!!!!!!
  • Dicen que "Cuando el grajo vuela bajo, hace un frio del carajo". Pues yo acabo de ver un grupo de grajos caminando. CAMINANDO!!
  • Acabo de ver un grajo entrando en el Metro. 
  • Hoy tenemos al grajo prácticamente andando por el suelo.
  • ATENCIÓN: El grajo va haciendo la croqueta- REPITO: El grajo va haciendo la croqueta- CORTO #OlaDeFrioPolar
Hay quien para enfatizar lo dicho añaden una imagen: 
ULTIMA HORA:"El Grajo" Air Lines anuncia la suspension de todos sus vuelos debido a la
sombra de dos grajos sobre la tierra
Pero el que me dio la idea de hacer esta recopilación e inaugurar el #refrándelmes fue César Javier Palacios con este oportuno tuit: 


Cuando el grajo (en este caso graja) vuela bajo, hace un frio del carajo. Abrígense amigos  #ElFrioSeQuita
grajo con bufanda y gorro

Adendas

  • Mery Varona, ver comentarios, me sugiere: Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo, y en Aranda vuela a trompicones porque hace un frío de cojones (23-01-2017).
  • Delfín Cerezo: Va andando y quizás pise terrones (23-01-2017)
  • Natalia del Sastre: En Gumiel vuela a trompicones, porque hace un frío de cojones!!!! (24-01-2017).

Referencias

  • Candeal (2007): Rabeladas 'a lo pesao': coplillas picantes, jocosas y divertidas donde predomina el doble sentido y la ironía. Valladolid: MAXTOR. 
  • Cela, Camilo José (1982): Enciclopedia del erotismo 1. Aachen-cirene. Destino.
  • Gómez Garrido, Luis Miguel (2008):  «Entre Ávila y Salamanca: mitos y supersticiones populares», Revista de Literaturas Populares 16, pp. 230-262.
  • — (2016): «De avefrías, lavanderas y otros barruntos de nieve en la cultura popular de las provincias de Ávila y Salamanca. Etnotextos y comparatismo.», Boletín de Literatura Oral. pp. 27-42. 
  • Jaime Gómez, José y Jaime Lorén, José María (2002): Refranero aragonés: más de 5500 refranes, aforismos, dichos, frases hechas, mazadas..., originarios de Aragón. Zaragoza: Institución Fernando el Católico.
  • Pejenaute Goñi, Javier María (1999): Los refranes del tiempo en Navarra. Pamplona: Caja de Ahorros de Navarra.
  • Rúa Aller, F. Javier (1998): Refranes del tiempo en León. León: Eolas. 
  • Ruiz Villamayor, Jesús María y Sánchez Miguel, Juan Manuel (1998): Refranero popular manchego Y los refranes del Quijote. Ciudad Real: Diputación provincial.
Nota: Las imágenes de este post me han llegado a través de las redes sociales. Si eres el autor de alguna de ellas y la estoy compartiendo sin permiso, por favor avísame.

domingo, 22 de enero de 2017

Número 145. La española inglesa. Una gitanilla en el Londres isabelino

Entre los despojos que los ingleses llevaron de la ciudad de Cádiz, Clotaldo, un caballero inglés, capitán de una escuadra de navíos, llevó a Londres una niña de edad de siete años, poco más o menos [...] la más hermosa criatura que había en toda la ciudad.

Anglodutch

La toma y saqueo de Cádiz por parte de los ingleses durante la guerra anglo española (1585-1604) es uno de esos episodios que rara vez vamos a encontrar en los manuales de historia escolares. No parece muy didáctico hablar de los fracasos, de cómo sufre el pueblo en las guerras, de cómo pagan las consecuencias los inocentes... Parece más didáctico hablar de armadas invencibles que solo las tormentas pudieron hundir, pero ni de los muertos ni de los secuestrados suele hablarse. Cervantes nos lo cuenta a su manera.

En aquel suceso los ingleses no solo saquearon la ciudad llevándose todo lo que cupo en sus barcos, sino que también se llevaron como rehenes a un grupo de ciudadanos principales que servirían como prenda de los 120 000 ducados, que las autoridades pactaron en la rendición. Infestados andaban los mares de gente refinada —ya fueran turcos, ingleses o devotos españoles— para los que la vida humana valía lo que podía pagarse por ella. De ello, Cervantes sabía un rato, como bien sabemos a través de los datos, afortunadamente cada vez más abundantes, de su vida. 

Pues sigamos con la historia de la pobre niña, víctima de una guerra más, y pensemos que después de todo tuvo suerte y cayó en buenas y cristianas manos, o al menos eso recalca el narrador de sus desgracias: 
Mandó el conde echar bando por toda su armada que, so pena de la vida, volviese la niña cualquiera que la tuviese; mas ningunas penas ni temores fueron bastantes a que Clotaldo la obedeciese; que la tenía escondida en su nave, aficionado, aunque cristianamente, a la incomparable hermosura de Isabel, que así se llamaba la niña. Finalmente, sus padres se quedaron sin ella, tristes y desconsolados, y Clotaldo, alegre sobremodo, llegó a Londres y entregó por riquísimo despojo a su mujer a la hermosa niña.
Mientras los gaditanos se recuperaban como podían, porque la vida sigue, y las naves inglesas partían hacia su tierra a ponerse a los pies de su soberana, Cervantes afilaba su pluma para que aquella España a la que pudieran llegar sus versos, que sabemos corrían manuscritos, supiese de aquel vergonzoso suceso de aquellos pavoneados mangas verdes que una vez más habían llegado tarde a su obligación: 
Vimos en julio otra semana santa,
atestada de ciertas cofradías
que los soldados llaman compañías,
de quien el vulgo, y no el inglés, se espanta;


hubo de plumas muchedumbre tanta
que en menos de catorce o quince días
volaron sus pigmeos y Golías,
y cayó su edificio por la planta.

Bramó el Becerro y púsolos en sarta;
tronó la tierra, escureciose el cielo,
amenazando una total rüina;

y al cabo en Cádiz, con mesura harta,
ido ya el conde sin ningún recelo,
triunfando entró el gran Duque de Medina.
Ya tenemos a la niña en Inglaterra, y Cervantes insiste en la buena suerte que ha tenido al caer en semejantes manos: 
Quiso la buena suerte que todos los de la casa de Clotaldo eran católicos secretos.
Y además saben apreciar las excelencias de la lengua castellana, que convive naturalmente con la inglesa, que un tal Shakespeare, también autor de comedias, va a llevar a lo más alto en su cota artística:
Desta manera, sin olvidar la suya, como está dicho, hablaba la lengua inglesa como si hubiera nacido en Londres. 
Ya tenemos a la niña, no solo instruida en el arte de las letras —es de agradecer a Cervantes este afán por hacernos a las mujeres leídas y escribidas—, preparada para dirigir una multinacional o llegar a los más altos destinos diplomáticos. La música, como en el caso de Preciosa, no puede faltar en su educación, aunque en este caso con matices, que la niña es persona principal: 
Después de haberle enseñado todas las cosas de labor que puede y debe saber una doncella bien nacida, la enseñaron a leer y escribir más que medianamente; pero en lo que tuvo extremo fue en tañer todos los instrumentos que a una mujer son lícitos, y esto con toda perfección de música, acompañándola con una voz que le dio el cielo, tan extremada que encantaba cuando cantaba.
Mujeres hermosas, cultivadas, llenas de virtudes entre las que destaca la honestidad, con un único destino: ser la merecida esposa de algún caballero de mérito.
Todas estas gracias, adquiridas y puestas sobre la natural suya, poco a poco fueron encendiendo el pecho de Ricaredo...
La historia prosigue, pero si el lector anda con prisa y la manera de expresarse de Cervantes es para él secundario, puede rellenar los puntos suspensivos como guste, porque lo principal ya está dicho. No obstante, sepan que la historia termina bien y que Ricaredo, como un anticipo de lo que años más tarde hará su descendiente Phileas/Willy Fogg llegará en el último minuto a salvar a su dama:

Comentario para el club de lectura La Acequia.