lunes, 4 de mayo de 2020

Núm. 226. Los santos de mayo

En su muro de Facebook, Candelas Iglesias, ambientalista en Abubilla Ecoturismo, cita un refrán sobre la floración de las viñas a finales de abril, A finales de abril, verás en flor la vid. Esto me recuerda que tengo pendiente de preparar una charla sobre los santos refraneros. La charla no se podrá impartir en la fecha programada, pero siempre conviene tenerla lista para lo que se pueda terciar, y en cualquier caso, siempre podremos servirnos del blog, así que allá vamos.

Los santos en el refranero 

Antiguamente, cuando los ritmos de la vida eran otros y el tiempo se medía de otra manera, era muy común referirse a las fechas del calendario por el santo del día. Esta forma de nombrar se trasladó con frecuencia al refranero, siendo algunas fechas y algunos santos muy populares, hasta el punto de marcar auténticos hitos en el calendario agrícola.

En esta serie de artículos, iremos comentando algunos de esos refranes directamente relacionados con las festividades religiosas, con especial atención a los que son más populares en la Ribera del Duero burgalesa.

El hecho de comenzar por mayo, aparte de ser el mes en el que estamos, es por porque en él podemos localizar el refrán que podemos considerar como el inicio del ciclo de la viña, cultivo fuertemente ligado a esta comarca.

Por la Cruz, la viña reluz

Candelas Iglesias ilustra el refrán transcrito arriba con la foto, que, con su consentimiento, tomo prestada para este artículo, de una cepa en flor, o más bien «reluciendo», porque este refrán es bien conocido de nuestros labradores.

Tronco de una cepa que muestra dos brotes. En la esquina el logo de la empresa Abubilla Ecoturismo
  
La Invención de la Santa Cruz se celebra el 3 de mayo. Con anterioridad, en muchos pueblos todavía se ha pingado el mayo, y cantado a su alrededor; el día 3, también con ayuda de los vecinos. se habrá puesto en algunos barrios la cruz de mayo, que se mantendrá todo el mes, o hasta la segunda fiesta de la Cruz, la de la Exaltación, el 14 de septiembre.

El brote, el reluz, de las viñas suele venir puntual casi todos los años, por ello es algo que observan de cerca los labradores. Si se adelanta, la preocupación aumenta, ya que se corre el peligro por las nada infrecuentes heladas de estas fechas, y si se retrasa en demasía, todo el ciclo arrastrará ese retraso.

Isidrete, Gregorete y Pedrete son tres vendimiadores bien majetes 

Este curioso refrán, que me aportaron los niños del C. R. A. Valle del Riaza en el 2007, pudiera parecer que se refería a alguna anécdota local protagonizada por tres activos y simpáticos vendimiadores. Así lo pensé durante un tiempo, a falta de que nadie me diera razón sobre su origen o significado; pero la lectura atenta de Iribarren (1952: 558) me llevó a este otro refrán, Entre Marcos, Marquetes y Pedretes cortan las uvas sin corquetes, que el erudito explica así:
Refrán de Torres del Río, alusivo a las heladas que suelen producirse entre el 25 de abril (San Marcos) y el 29 de junio (San Pedro). Corquete llamamos a la cuchilla curva que utilizamos en la vendimia.
Creo que no es necesario aclarar que el corquete navarro, y también riojano, es nuestro garillo o garucho, pero volviendo a nuestros vendimiadores, nos encontramos con San Isidro, el 15 de mayo, San Gregorio Ostiense, el 9 de mayo y San Pedro Martir o de Verona, el 29 de abril, es decir Isidrete, Gregorete y Pedrete, nombrados en orden inverso a su aparición en el calendario.

Las heladas de mayo son muy temidas por los agricultores en la Ribera. Como hemos visto arriba, las yemas están brotando y una helada cualquier noche se las lleva, de ahí que tras una de esas heladas, sea frecuente oír aquello de «Me parece a mí que este año ya hemos vendimiado». Siempre se exagera, porque algo queda, pero hay años, como ocurrió en el 2017(*), si la memoria no me falla, que las heladas de primeros de mayo acabaron con toda la fruta y el daño en la viña fue a veces irreparable.

La ironía del refrán es manifiesta, pues de majetes nada, los tres vendimiadores. 

¡A San Pedro Regalao! 

El 13 de mayo, festividad de San Pedro Regalado, es fecha importante en la Ribera, y por dos razones: porque se celebra una de las más importantes romerías, a la que acuden gentes de distintos pueblos, y porque es fecha señalada en el calendario agrícola, ya que los hielos antes de esa fecha suelen ser los más dañinos.

Por esta segunda razón, y aunque no hemos recogido ningún refrán específico sobre este hecho en la Ribera, sí que es frecuente oír, principalmente de boca de los horticultores, cosas como: «Hasta que no pase San Pedro Regalado no planto los tomates», «Hasta que no pase San Pedro Regalado habrá que tener cuidado, y habrá que tapar las llantas», «San Pedro Regalado tiene mucho peligro».
Hasta que no pase San Pedro Regalado...
San Pedro Regalado el de La Aguilera, que añaden algunos, para que no haya duda de que nos referimos al santo local, y no a ningún otro, pero especialmente a su fiesta, que era esperada por gran ilusión en toda la Ribera.

Procesión del santo Regalado por la pradera. En primer lugar la carroza con los niños subidos en ella, en el fondo un puesto de churros. baldaquino deg
Romería de San Pedro Regalado, 2008

Se cuenta que los chicos de los pueblos de los alrededores acudían a la romería, las más de las veces con lo puesto, confiando en que algún familiar o amigo les invitara a comer, pero no siempre resultaba así, con lo que se tenían que volver a casa cansados y hambrientos. De ahí salió la actualización de la paremia:
—¿A dónde vas? —¡A San Pedro Regalao! [en tono alborozado].
—¿De dónde vienes? —De La Aguilera [dicho en tono triste].
En otros lugres este dialogismo juega con la fiesta de los toros, y a pesar de las acotaciones que podamos hacerle al ponerlo por escrito, es refrán para dicho y no para escrito, ya que la entonación es fundamental para su comprensión.

San Isidro Labrador, quita el agua y pon el sol

Llegamos a mediados de mes y la fiesta por excelencia de los labradores. Día propicio para sacar la imagen del santo en procesión e invocar su intercesión para que el buen tiempo madure las cosechas.

En casi todos los pueblos de la Ribera se mantiene la procesión o la romería, que San Isidro es mucho santo. 

Aunque el refrán tiene distintas variantes que pueden aportar matices a su significado y uso, aquí se nos presenta, no como una constatación, —el tiempo cambia, se hace estable, a partir de la segunda mitad del mes— sino como una plegaria, un verso más de las múltiples rogativas que se daban en estos días desde San Marcos en adelante. Así lo señala también los meteorólogos de TVE (Berniol et alii, 2014: 80):
Puede ser una petición que el agricultor hace al santo para que salga ya el sol si ha llovido mucho anteriormente y así las plantas crezcan deprisa.

Santa Rita y San Urbán quita vino y no da pan 

Santa Rita es el 22 de mayo, festividad también de santa Quiteria, y San Urbano, el 25 del mismo mes, dos fechas muy próximas, en las que los labradores se vuelven a fijar.

En el refrán, que recogimos en el C. R. A. Valle del Riaza (Ugarte García, 2007), el elemento elidido es la lluvia, pues aunque las lluvias en mayo son provechosas, a medida que avanza el mes y sobre todo, su abundancia, van resultando perjudiciales para el buen hacer de los trigos.

También puede referirse a las heladas tardías, que en nuestros campos no hay que descartar nunca.
La helada de San Urrbán quita vino y no da pan
Recogido igualmente en el Valle del Riaza (Ugarte García, 2007), nos previene porque puede acabar con la hortaliza recién plantada Hasta San Urbano no está libre de heladas el hortelano, observan en otros lugares—, flor de los frutales que vayan retrasados y finalmente las viñas, en pleno desarrollo.

Santa Rita, santa Rita, lo que se da no se quita

¿Quién no ha acudido alguna vez a esta fórmula?

Aprovechamos para decir que santa Rita de Casia (1381-1457) fue una santa italiana de la que se cuenta que era muy caritativa con los pobres. A espaldas del marido, les llevaba alimentos, pero el marido empezó a sospechar, y un día la sorprendió saliendo de casa. La hizo mostrar lo que llevaba debajo del manto, y en vez de panes hallaron rosas, prodigio que también se cuenta de otros santos.

Por esa razón, y por estar en el mes de las flores, a santa Rita se la representa con rosas en el regazo.

Un rosa rosa


En cuanto al origen del dicho, es claro que la rima está jugando un papel importante; no obstante, circula, incluso entre los estudiosos (Panizo Rodríguez, 1999: 69; Buitrago, 2008: 608) el cuentecillo de que una joven, que era bastante fea, recurrió a la santa, abogada de los imposibles, para que le buscara novio; la santa lo hizo, pero poco antes de la boda, el novio se arrepintió, y la joven volvió a la iglesia para echarle en cara a la santa la faena: «Santa Rita, santa Rita, lo que se da no se quita».

Hasta la Ascensión no te quites el jubón, ni que haga frío ni que haga calor

Finalizamos con los refranes relativos a la Ascensión, fiesta variable, pero que suele coincidir en el mes de mayo. Se celebra cuarenta días después de la Pascua de Resurrección, y en la actualidad, la Iglesia, con el fin de que acomodar las fiestas religiosas a las civiles, la celebra en el domingo más próximo a ese jueves, pero recordemos que caía en jueves y de ahí el famoso refrán: Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol, Jueves Santo, Corpus Christi y el Día de la Ascensión.

Mayo es un mes de tiempo cambiante, aunque menos que sus predecesores, marzo y abril. Aunque el calor y las horas de insolación aumentan, no son despreciables ni las mañanas frescas ni las heladas a destiempo, tal como hemos visto arriba. De ahí este refrán que bien podemos entender como un sinónimo del bien conocido Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo.

El jubón era una chaqueta, normalmente con mangas y ajustada al cuerpo que solía forrarse de varias telas, e incluso acolcharse. Se vestía sobre la camisa, y cuando hacía mucho frío se colocaba sobre ella, alguna otra ropa de abrigo. Tiene su origen en la Edad Media, pero adquirió su auge en el siglo XVI al hacerse prenda cortesana.

En cuanto al sayo era una ropilla que llegaba hasta las rodillas y que los aldeanos solían vestir a modo de casaca. Cuando llegaba el buen tiempo se la quitaban para permitir más facilidad de movimientos en las labores diarias.

Si llueve el día de la Ascensión, cuarenta días seguro son

Aquí nos encontramos con un refrán de los llamados predictivos, pero en este caso sin ningún fundamento, por lo que cae totalmente en el caso de los refranes supersticiosos. 

La rima, y el atractivo por el número cuarenta en la cultura popular y en la religiosa, volvemos a recordar que cuarenta días van de la Pascua a la Ascensión, influyen, sin duda, en este refrán. Junio, mes en el que caerían la mayor parte de los cuarenta días suele ser más bien seco. 

Su origen supersticioso lo avala también el hecho de que en realidad está prediciendo un mal para el agricultor, pues las lluvias a estas alturas del año no son bienvenidas, como así lo afirman otros refranes que iremos viendo.

Si quieres tener pollos el Día del Señor, echa los huevos el Día de la Ascensión

Entre la Ascensión y el Día del Señor, o Corpus Christi van tres semanas, es decir, 21 días, que es lo que tarda la gallina en empollar. 

Pese a lo que pudiera parecer, el refrán no aconseja acerca de las prácticas avícolas, aunque también puede aplicarse, sino de que si se quieren obtener resultados, han de hacerse las cosas a su debido tiempo. En mis tiempos de estudiante de sistemas, a esto lo llamaríamos hacer un PERT y hallar el camino crítico, ahora seguro que todo eso se ha quedado atrás. En cualquier caso, la enseñanza etnográfrica que hay detrás de la letra de este refrán bien merece que nos detengamos en ella.

Rubio Marcos et alii (2007: 290-297) recogieron abundantes fórmulas y prácticas en la provincia de Burgos alrededor del Día de la Ascensión, tanto de la importancia de echar los pollos ese día, incluso en el caso de que la gallina no estuviera clueca, como de la importancia del día en sí, en que por su grandeza, igualable a la del Día del Señor, ni las aves presentaban actividad en el nido. 
Si quieres que tu clueca buenos pollos saque, no le eches huevos pares
Nos iremos a Alcozar, en el lado soriano de nuestra Ribera para ver que los huevos que se echaban habían de ser impares. El porqué no se sabía muy bien, aunque podremos ver por el segundo testimonio que era creencia consolidada:
Para echar huevos a una gallina culeca (sic.) se preparaba una cesta o un cunacho con paja limpia y se colocaban encima los huevos. Se solían poner de 13 a 17, siempre un número impar (aunque nadie sabía el porqué) y que no fueran demasiados para que la gallina los pudiera cubrir bien con su cuerpo y las alas. También se elegían los huevos según se quisiera que salieran pollos o pollas. Esto se notaba por la prendedura. Se cogían los huevos y se miraban al trasluz, y si la prendedura estaba en un lado o en el otro se tenía casi la seguridad de que saldrían machos o hembras. Otra forma de conocer de antemano el sexo era que de los huevos más redondos salían pollas y de los más alargados pollos. Se esperaba que llegase el buen tiempo, porque, como dice el refrán: mayo frío, malo para pollos y bueno para trigo (Alcozar/Etnografía/pollos, 03-05-2020).
Por otro lado me queda el testimonio de mi abuela Petra, transmitido a través de mi tía, Ángeles García:
La abuela Petra, cuando echaba los huevos a empollar, los echaba en número de quince y, cogiendo la gallina por las alas y recogiéndolas sobre el resto del cuerpo, bendecía con ella los huevos, y haciendo la cruz sobre ellos recitaba: «Bendito sea el Salvador, catorce pollitas y un cantador»
El pedir que fueran catorce las pollitas, futuras ponedoras de huevos, y un solo gallo, se explica dentro de la economía doméstica de la época, como bien señala la informante de Alcozar
Las pollas se dejaban hasta que se hacían gallinas y comenzaban a poner huevos. Y los pollos se reservaban para las fiestas patronales, para la temporada que duraba la siega y, los más grandes, se comían durante la Navidad (Alcozar/Etnografía/pollos, 03-05-2020)..
En cuanto a que fueran impares los huevos y el hacer la señal de la cruz, son tradiciones muy arraigadas, sin que para el caso de los números haya una explicación detrás. El hecho de hacer la cruz sobre todo aquello que vaya a dar un fruto o para que llegue a buen término, como las masas o el mondongo de las morcillas, tiene su explicación dentro de la práctica religiosa cristiana.

Notas 

(*) La helada negra, me apunta Juan José Calvo Pérez, tuvo lugar en la madrugada del día 28 de abril. Exactamente estuvo helando desde las dos a las siete y media de la mañana. Temperatura mínima -4,8.

Bibliografía

  • Alcozar. [En línea]:http://www.alcozar.net/etnografia/pollos.htm, [consulta: 03-05-2020].
  • Barniol, Albert et alii (2014): Los refranes de el tiempo. Madrid: Espasa Calpe.
  • Buitrago, Alberto (2008): Diccionario de dichos y frases hechas. Madrid: Espasa Calpe.
  • Cantera Ortiz de Urbina, Jesús y Sevilla Muñoz, Julia (2001): El calendario en el refranero español. Madrid: Guillermo Blázquez, Editor. 
  • Correas MartínezMiguel y Gargallo GilJosé Enrique (2003): Calendario romance de refranesBarcelona: Edicions de la Universitat de Barcelona. 
  • Hurtado González, Luisa (2018): La meteorología en los refranes. Madrid: Ministerio de Agricultura y Pasca, Alimentación y Medio Ambiente. AEMET. 
  • Iribarren, José María (1952): Vocabulario navarro. Pamplona: Editorial Gómez. 
  • Martínez Kleiser, Luis (1945): El tiempo y los espacios de tiempo y los refranes. Madrid: Librería General de Victoriano Suarez.
  • Panizo Rodríguez, Juliana (1999):Dichos y otras expresiones coloquiales. Ed. de la autora.
  • ParemioRom. Paremiología romance: refranes meteorológicos y territorio. Universidad de Barcelona (http://stel.ub.edu/paremio-rom/es). 
  • Rubio Marcos, Elías, Pedrosa , José Manuel y Palacios, César Javier (2007): Creencias y supersticiones de la provincia de Burgos. Burgos: Ed. de Elías Rubio Marcos.
  • Sánchez Egea, José (1986): El libro de los refranes de la temperie. Madrid: Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones. Instituto Nacional de Meteorología. 
  • Ugarte García, María del Carmen (2007): El refranero del C. R. A. Valle del Riaza. [En línea]: http://cravalledelriaza.centros.educa.jcyl.es/sitio/index.cgi?wid_seccion=6&wid_item=87, [consulta: 3-5-2020].
  • — (2008): «Refranes agrícolas de Quintana del Pidio», Cuadernos del Salegar, núm. 55-56. [En línea]: http://mimosa.pntic.mec.es/~jcalvo10/Textos-CdS/55-56-RefranestiempoQuintana.pdf, [consulta: 3-5-2020].
  • Ugarte García, María del Carmen y Postigo Aldeamil, María Josefa (dir.) (2012): Paremias y otros materiales de tradición oral en la Ribera del Duero. Estudio etnolingüístico y literarioTesis doctoral. [En línea]: (http://infoling.org/search/tesis/ID/106#.VsRBv_nhDIU), [consulta: 16-02-2016].

sábado, 11 de abril de 2020

Núm. 225. Domingo de Ramos, el que no estrena...

Me preguntan unos amigos por el origen del refrán Domingo de Ramos, el que no estrena nada se queda sin manos, y aunque mi primera respuesta es un poco intuitiva, me pongo a buscar ese principio de las cosas, es decir, cuándo empezó a popularizarse y por qué este refrán es harto conocido y citado en España.

Ventana con un ramo de romero

El refrán en el siglo XXI

Empezaré diciendo que este año, y, a lo mejor por lo extraordinario del confinamiento que nos ha llevado a todos a pensar más en lo que echamos en falta de otros años, al menos más de media docena de menciones en mi entorno de las redes sociales he constatado, y posiblemente se me hayan despistado algunas más. Creo que ninguna de estas menciones coincidió en la forma de enunciar el refrán, y he aquí la primera característica, su escasa fijación:
  • Domingo de Ramos. Si no estrenas algo, se te caen las manos.
  • Quién no se estrena nada el Domingo de Ramos, ni tiene pies, ni tiene manos.
  • Quien no estrena algo el Domingo de Ramos no tiene pies ni manos.
  • Domingo de Ramos, el que no estrena se queda sin manos.
  • Domingo de Ramos, si no estrenas nada te cortan las manos.
  • El Domingo de Ramos, el que no estrena algo no tiene manos.
  • Domingo de Ramos, el que no estrena nada no tiene manos.
  • Domingo de Ramos (domingo en el que aquel que no estrena algo se queda sin manos).
En casi todos los comentarios hay alusiones al entorno familiar más cercano, que es donde la gente ha aprendido el refrán, y por ello, no quiero privarme yo de añadir la forma que aprendí de mi madre: El Domingo de Ramos quien no estrena no saca manos, y confieso que ese saca fue para mí siempre bastante enigmático.

Tampoco faltan los comentarios acerca de que lo que se estrenaba solía ser alguna prenda interior, un pañuelo o unos simples calcetines, porque salvo excepciones la economía familiar no permitía mayores dispendios. No obstante, entre el Domingo de Ramos y el Día de la Pascua, solían estrenar los niños y niñas de la burguesía sus trajecitos de primavera, livianos y a veces insuficientes para abrigar sus tiernas carnes.

A riesgo de empezar la casa por el tejado, empezaré con una cita literaria bastante actual, que ilustra bien el punto anterior: 

Domingo de Ramos, al que no estrena se le caen las manos. Después de dos años de sequía, tantos radiantes días de sol en cielos tan azules como recién pintados, la mañana prometía más tristeza que lluvia. Hacía frío. Los niños que habían cumplido con la tradición caminaban encogidos, tiritando en sus primaverales calcetines de hilo, faldas livianas y pantalones cortos que parecían desgajarlos del invierno por el que transitaban los adultos, gabardinas, sombreros, guantes a los que se aferraban las manos desnudas de los niños vestidos de verano. Para equilibrar su desgracia, en la otra mano llevaban palmas labradas de flores, moñas y cintas de colores, el modelo que había inspirado la miniatura que Benigna me había encajado en el bolsillo de la americana. Niños más desgraciados, mejor abrigados porque no tenían nada que estrenar, las miraban con envidia (Almudena Grandes: Los pacientes del doctor García, 2017: 15).

El subrayado es mío para mostrar otra variante más de las que nos iremos encontrando.

El refrán en el siglo XIX 

 

Ahora, tratemos de buscar el principio. La intuición me lleva al siglo XIX y a las incipientes costumbres de la burguesía, y si bien, no encuentro ningún testimonio en los corpus que me lleve a un registro anterior, en la prensa del XIX hay numerosos, algunos de ellos nos indican que el refrán contaba ya con una cierta veteranía. También, estos testimonios nos contestan a la pregunta de que la obligación de estrenar no se circunscribía a un sexo, el femenino, o una edad, los niños, ya que, a ser posible, estrenaba todo el mundo.

Veamos lo que decía Larra, el Pobrecito Hablador, en la década de los años treinta sobre la ya vieja costumbre de estrenar:
Así como tengo aquel sobrino de quien hablé en mi cuarto número [...] Este era hijo de una mi hermana, la cual había recibido aquella educación que se daba en España, no hace ningún siglo; es decir, que en casa se rezaba diariamente el Rosario, se leía la vida del Santo, se oía Misa todos los días, se trabajaba los de labor, se paseaba solo las tardes de los de guardar, se velaba hasta las diez, se estrenaba vestido el domingo de Ramos, se cuidaba de que no anduviesen las niñas balconeando, y andaba siempre señor padre, que entonces no se llamaba papá, con la mano mas besada que reliquia vieja [...] (El Pobrecito hablador. Madrid. 11/1832, n.º 7, página 10).
No hace Larra ninguna alusión al refrán, pero sí a la costumbre incardinada dentro de otras, casi como una más de las prácticas religiosas.  

Tendremos que esperar a mediados de siglo, para encontrar la paremia dentro un largo poema, en el que un padre se queja de lo costosa para la economía familiar que resulta esta tradición. Se trata de Francisco Flores Arenas, de la Real Academia Gaditana de Ciencias y Letras, publicado en 1878, pero fechado en 1855:
Sabed que es vulgaridad,
tan nociva como vieja,
suponer que este domingo,
(el de Ramos por más señas)
o no habéis de tener manos,
o algo hay que estrenar por fuerza.

Este adagio maldecido
más dañoso que saeta,
más calamidad que el cólera,
más atroz que hambre y que guerra,
no le inventó ningún hombre,
ni se impuso a Adán y Eva,
que ese debió ser invento
de modistas o bateras
para hacer en tiempo santo
de sus almacenes feria.

Aunque Flores Arena avanza la pista, que tendría éxito más tarde, de que el refrán fue promovido por el gremio de sastres y modistas, su visión misógina, centrada en las mujeres solteras, no debe confundirnos. Otros testimonios nos hablan de que los hombres también estrenaban, y que les producía una cierta desazón no poder hacerlo. Añadamos algún testimonio de la segunda mitad del siglo.
Debo decir con verdad, que soy muy aficionado á las artes y á la magnificencia de los espectáculos, cosas ambas dignas de admirarse en estos dias; pero debo añadir que soy mucho mas aficionado á admirar ese cuadro animado que ofrece una población numerosa en los dias de bullicio y de alegría general. Parece que nadie tiene penas, que nadie siente fatigas ni padece necesidades: todavía, y á pesar de mis años y de algunas canas indiscretas que me venden, al ver tanto chico alegre y juguetón correr á tomar buen puesto en las calles de la carrera por donde pasan las procesiones, me acuerdo de lo ufano que salia yo el domingo de Ramos estrenando mi trajecito, y de los malos ratos que me daban los sastres cuando me dejaban á la luna de Valencia: tanta fé tenia en aquello de «Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.» (El Contemporáneo. 13/4/1865, n.º 1.317, página 3).
A más de uno le extraña que siendo el Domingo de Ramos el primer día de la Semana de Pasión, la gente muestre esta alegría y esté dispuesta a estrenar y lanzarse a las calles con sus trajes nuevos. El autor del párrafo anterior ya nos aclara que así es, que el Domingo de Ramos, día de alegría, constituye un paréntesis entre la Cuaresma, con sus rigores, y la propia Semana Santa, tiempo de recogimiento y penitencia. 

No faltan las burlas ni el humor negro, a cuenta de aquellos que se sobrepasan a la hora de seguir la tradición, como ocurre en estas anécdotas de El Mundo Cómico:
A la mañana siguiente vuelve á examinar la levita, que desde la víspera no ha cambiado en nada. Cada vez le gusta más, y vuelve á guardarla diciendo: «La estrenaré el domingo; bien dice el refrán: el que no estrena el domingo de Ramos...» Al otro día Juan visita nuevamente su prenda (la cual, entre paréntesis, tampoco ha variado ni de esencia ni de forma), y al depositarla en el baúl con Igual cuidado que si se tratara del licenciado Vidriera, murmura: «¡Buena prenda está! El domingo me luzco.» (13/4/1873, página 3).
Alegoría del domingo de Ramos. Un marido sorprende á su esposa, en el momento de recibir un ramo, de manos de un primo suyo. El marido, que acaba de comprar un bastón, le da tres palos al primo, y exclama al mismo tiempo: domingo de Ramos, ¡el que no estrena no tiene manos! (21/3/1880, página 3).
¿A qué se refiere ese «no tener manos» de la formulación primera del refrán. Sin lugar a dudas a que si no se tienen manos propias para proporcionárselos, al menos se han de tener los recursos para que otros las procuren. Así se recoge en una de las supersticiones populares recogidas en La América (8/6/1883, página 15):
207. El domingo de Ramos es un día en que, forzosamente, debe estrenarse alguna prenda: el que no estrena nada es que no sabe ganarse la vida. II Fras. pop. Domingo de Ramos, quien no estrena no tiene manos.
 Machado Álvarez lo incluye asimismo en su Folk-lore español: Biblioteca de las tradiciones españolas (1887):
El que no estrena una prenda el Domingo de Ramos no es busca-vidas (agencioso, trabajador). Refrán: En Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
Ya se ha dicho que no era solo cuestión de mujeres jóvenes el estrenar en dicho día. Los niños también estrenaban y recibían además algún regalo de los abuelos, aunque tampoco faltaban los rigores de los castigos, dado el sacrificio que suponía para las familias.
Supongo que todos vosotros habréis recordado á vuestras familias que en el Domingo de Ramos, el que no estrena se queda sin manos; pues sabiendo el cariño que os profesan, no han de querer veros mancos, aunque hayan de hacer el sacrificio de compraros un traje ó un juguete. Pero esta petición debe hacerse sin gran carácter de exigencia, pues también hay padres que podrían contestar: —Nada más justo; y á fin de que no perdáis vuestras manos, vais a estrenar... unas hermosas disciplinas que acabo de adquirir (El Mundo de los Niños, 30/3/1887, página 2).
Podemos encontrar también usos metafóricos del refrán como en esa primavera que eclosiona: «Hasta la naturaleza ha estrenado las galas que le prestan las nuevas florecillas, primeros destellos de la primavera que comienza», leemos en El Heraldo de Madrid (26/3/1893, página 1). Tampoco faltan las alusiones políticas, a la hora de estrenar cargos, o los recuerdos y alusiones cuando se vuelve a estrenar para las fiestas del pueblo:
El paseo en la Alameda ha excedido á nuestras esperanzas, y eso que teníamos muchas.Se dice que la que no estrena el domingo de Ramos no tiene manos; pues bien, aquí el día de la Peregrina estrena hasta las que carecen de ellas. (La Correspondencia de España. nº 8.913, página 1).
También encontramos otra curiosa creencia relacionada con el Domingo de Ramos y el destino de las solteras:
La moza soltera que el domingo de Ramos no estrena alguna prenda, no se casa en todo aquel año. (Luis Giner Arrbau, La América.  13/7/1885, página 13). 
Cuando nos acercamos al fin de siglo, la idea de que la tradición fue inventada por modistas y sastres se va afianzando, entre bromas y veras. De que el estreno hacía mella en el patrimonio familiar no cabe duda:
DOMINGO DE RAMOS «El que no estrena no tiene manos.» Pocos serán los que desdeñen esta máxima, que se atribuye á un sastre de la Edad Media, casado con una modista. En Madrid, sobre todo, la gente quiere estrenar el Domingo do Ramos, y esta capricho inocente produce hondas perturbaciones en el seno de las familias (El Imparcial. 26/3/1893, página 1). 

El refrán en el siglo XX

Ramo de romero con rosquillas y golosinas

 

Doblar la esquina del siglo y adentrarnos en la evolución de este refrán por España y cómo han ido surgiendo las distintas variantes, sería, sin duda, la simiente de un trabajo exhaustivo, en el que no voy a entrar.

Finalizaré con dos notas, para lo que puedan valer:

La primera es que Rodríguez Marín en su Más de 21000 refranes... (p. 136) lo recoge en la forma siguiente:
Domingo de Ramos, quien no estrena no tiene manos
 y a continuación añade una pequeña explicación:
No las ha tenido para trabajar con que gane ropas que estrene en día señalado.
La idea de que no se tienen manos porque no se ha sido capaz de ganar para el vestido nuevo sigue vigente, lejos de las interpretaciones que hoy podemos encontrar.

La segunda es que ni la costumbre de estrenar el Domingo de Ramos, ni la paremia aneja, parece que saltaron a América, por lo que debemos considerarla una paremia española. No obstante, para todo hay excepciones, y en Puerto Rico sí que parece que existía la costumbre, al menos en el pasado (Díaz Rivera, 1994):  

El Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos
La intención de este refrán es indicar que para lucir algo nuevo en un día festivo, es preciso hacer la diligencia por medio del trabajo para conseguirlo.

En el pasado las mujeres en Puerto Rico acostumbraban lucir algo nuevo en el vestir para ir a la iglesia el Domingo de Ramos.

Bibliografía

  • díaz Rivera, María Luisa (1994): Refranes más usados en Puerto Rico. 2.ª ed. Universidad de Puerto Rico. Vista previa disponible en Google Books, [consulta. 10-4-2020].
  • Rodríguez Marín, Francisco (1926) Más de 21.000 refranes castellanos no contenidos en la copiosa colección del Maestro Gonzalo Correas: allególos de la tradición oral y de sus lecturas durante más de medio siglo: (1871-1926). Ed. Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos.