lunes, 12 de octubre de 2020

Núm. 232. Los santos de septiembre

Ya vimos, al mencionar los santos refraneros de agosto, que alguna festividad de este mes, la Virgen de Agosto y San Bartolomé, se enlazan con las festividades de la Virgen de Septiembre, por la maduración de las uvas, y con San Mateo, o incluso con San Miguel, por las primeras lluvias, la llegada del otoño. No insistiremos en el primer caso, aunque sí nos detendremos en las otoñadas cuando nos detengamos en San Mateo y San Miguel.

Sin lugar a dudas, es este último santo, San Miguel, cuya festividad se celebra el 29, el santo refranero por excelencia del mes de septiembre; pero antes de llegar a final de mes, nos detendremos en algún otro santo que ha dejado su huella paremiológica en la Ribera.  

La Virgen de la Serna

La Virgen de la Serna es la patrona de Hontoria de Valdearados y su festividad se celebra el 8 de septiembre.

Serna tiene un origen latino y su significado es 'tierra cultivada'; los hontorianos colocan, por tanto, sus cultivos bajo el manto protector de la Virgen y el 8 de septiembre, como en otros muchos pueblos, acuden a su ermita para celebrar la festividad. 

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Ermita de la Virgen de la Serna

Recuerdo la tarde, allá por el 2005, en que Margarita y Lorenza me acompañaron a la ermita, y de camino me contaron historias de franceses y de fusilamientos que habían tenido lugar junto a aquellos muros, incluso insistieron en enseñarme algunos impactos de proyectiles que todavía podían verse... Y me recitaron los versos que hacían referencia a la victoria sobre los franceses gracias a la intervención de la Virgen:

La Virgen de la Serna es milagrosa,
que mató a los franceses en la Pinosa.

La Virgen de la Serna hizo el milagro,
que mató a los franceses en Valdecuadro.

También me comentaron que aunque la versión más popular era la que ellas me acababan de dar, corría otra versión más piadosa en la que el mató se había sustituido por venció, porque a cierto párroco le pareció inapropiado que una Virgen fuera matando directamente cristianos, por muy franceses que fueran, y dulcificó la copla. Queden registradas ambas versiones para la historia.

Luego, aquella tarde, me acompañaron a ver a Justa, que tenía una preciosa voz y cantaba de maravilla. Justa nos cantó entre otras esta jota, que cuenta lo mismo, pero ahora con música:

La Virgen más milagrosa,
es la Virgen de la Serna,
la patrona de las sierras,
y la patrona de Hontoria.

La Virgen más milagrosa,
es la Virgen de la Serna,
que ha matado a los franceses,
y en la tierra la Pinosa. 

San Mateo

Su festividad se celebra el 21 de septiembre, fecha que coincide aproximadamente con el equinoccio de otoño, de ahí que ese día se diga:

San Mateo, tanto veo como no veo,

refrán recogido Arauzo de Torre, y que hace referencia a que las horas de luz tienen la misma duración que la oscuridad.

San Mateo, uno de los evangelistas, era recaudador de impuestos antes de unirse a Jesús, todo esto según la tradición. El oficio era poco apreciado por los judíos, pues los impuestos que se recaudaban eran los que imponía Roma.

Con este santo entramos en el otoño y por tanto:

San Mateo, no hay septiembre sereno (Quintana del Pidio).

Además de ser tiempo propicio para ferias, solían ir empezando las vendimias, bien es verdad que las más adelantadas, y ya se sabe que en vendimias casi siempre llueve, caigan en lo que caigan —Ya no llueve hasta vendimias, dicen en Roa—, así que no es raro que nos encontremos con un buen puñado de refranes, que con ligeras variantes entre unos informantes y otros, hacen referencia a estas lluvias que estropean las vendimias:

Lluvia por San Mateo, puercas vendimias y gordos borregos (Tubilla del Lago).

Otoñada de San Mateo, puercas vendimia y gordos borregos (CRA Valle del Riaza).

No suele ser aconsejable la siembra en esta época, pero para todo hay un refrán  y así, los que piensen hacerlo, por la razón que sea, siempre van a encontrar amparo en el refranero, ya sea en un pueblo o en otro:

Si quieres tener buenas sementeras, por San Mateo las primeras (Arauzo de Miel).

San Cosme y San Damián 

San Cosme y San Damián, juntos vienen y juntos se van.

Estos dos santos eran hermanos gemelos y se les representa siempre juntos, de ahí el refrán. Vivieron en el siglo III en Constantinopla y tras sufrir numerosos tormentos murieron decapitados bajo la persecución de Diocleciano. Se les considera patronos de los médicos, farmacéuticos, cirujanos, barberos y peluqueros, ya que se los relaciona con una serie de milagros obrados en vida, ligados a curaciones espectaculares. En su biografía los hechos legendarios son numerosos.

El más conocido de sus milagros, por haber sido representado abundantemente en la iconografía, es el trasplante de la pierna de un difunto para sustituir a la gangrenada de un hombre gravemente enfermo, y que de no haber sido por la curación milagrosa hubiera muerto sin remedio entre espantosos dolores.  El hecho de que el muerto fuera un moro con la piel oscura añade detalles exóticos, pero sin duda interesantes, a este supuesto «primer trasplante» de la historia.

A ambos hermanos se los suele representar vestidos con túnicas rojas y tocados de bonetes del mismo color, color que en el Renacimiento era propio de los médicos. Suelen acompañarse de los símbolos de su profesión, una redoma para examinar la orina del enfermo, bolsa para llevar el instrumental quirúrgico, mortero o tarros de cerámica. 

En la provincia de Burgos son patronos de numerosos pueblos, y en casi todas las parroquias hay imágenes o cuadros de estos santos hermanos, ya que se les tiene gran devoción. En la Ribera son patronos de Vadocondes, y su fiesta se celebra en torno al último fin de semana de septiembre, ya que su festividad es el 27.


 

Procesión de San Cosme y San Damián en Vadocondes

San Miguel el pagador

Según Martínez Kleiser, se le llamaba así porque marcaba el vencimiento de las deudas anuales; para los tubillanos era el que pagaba las trampas que se habían contraído en mayo.

Altar con imagen de san Miguel (Tubilla del Lago)
Interior de la ermita de San Miguel (Tubilla del Lago)

Aunque los pastores se habían ajustado alrededor de San Pedro, por San Miguel se liquidaban algunos de estos contratos, o se reajustaban de cara al invierno. En cualquier caso se iniciaba un periodo duro para los pastores, pues debían estar en el campo pese a las inclemencias del tiempo. Por ello, dicen por tierras de Adrada:

De mayo a San Miguel, pastorcito quiero ser; de San Miguel a mayo, que las cuida el amo

Estamos en tiempo de vendimias, por lo que el buen tiempo es de agradecer, de ahí que se diga en varios pueblos de la Ribera:

Por San Miguel, el gran calor será de mucho valor.

El tiempo sigue sin ser el más propicio para la siembra, de ahí que

Tempero de San Miguel, Dios nos guarde de él.

Finalmente, en algunas partes y en algunas épocas, por estas fechas se cataban las colmenas, algo de lo que nos ha quedado testimonio en las marzas de Villanueva de Gumiel:

Si quieres coger miel, cata por San Miguel;
si quieres coger cera, cata por las Candelas.
Ermita de San Miguel (Tubilla del Lago)

 Bibliografía

  • Cantera Ortiz de Urbina, Jesús y Sevilla Muñoz, Julia (2001): El calendario en el refranero español. Madrid: Guillermo Blázquez, Editor.
  • Diez Barrio, Germán (1996): Refranes agrícolas de meses y santos. Valladolid: Castilla Ediciones.
  • Hurtado González, Luisa (2018): La meteorología en los refranes. Madrid: Ministerio de Agricultura y Pasca, Alimentación y Medio Ambiente. AEMET. 
  • López Campuzano, Julia (1996): «Iconografía de los santos sanadores (II): San Cosme y San Damián», Anales de la Historia del Arte. Universidad Complutense, pp. 255-266. [En línea]: http://revistasculturales.ucm.es/index.php/ANHA/article/view/ANHA9696110255A/31658, [consulta: 11-10-2020].
  • Martínez Kleiser, Luis (1945): El tiempo y los espacios de tiempo y los refranes. Madrid: Librería General de Victoriano Suarez.
  • Refranero tubillano. [En línea]: http://www.tubilladellago.com/refranero.html, [consulta: 08-10-2020].
  • Rioja Antón, José Antonio (2020): ¿De quién eres? Bubok Publishing.
  • Ugarte García, María del Carmen (2007): El refranero del C. R. A. Valle del Riaza. [En línea]: http://cravalledelriaza.centros.educa.jcyl.es/sitio/index.cgi?wid_seccion=6&wid_item=87, [consulta: 3-5-2020].
  • — (2008): «Refranes agrícolas de Quintana del Pidio», Cuadernos del Salegar, núm. 55-56. [En línea]: http://mimosa.pntic.mec.es/~jcalvo10/Textos-CdS/55-56-RefranestiempoQuintana.pdf, [consulta: 3-5-2020].
  •  — (2012): Paremias y otros materiales de tradición oral en la Ribera del Duero. Estudio etnolingüístico y literario. Tesis doctoral dirigida por
    María Josefa Postigo Aldeamil. [En línea]: https://infoling.org/elies/?t=ir&t=ir&info=Tesis&id=106&r=360Raquel, [consulta: 3-5-2020].

Fotografías de Wikimedia Commons y Delfín Cerezo. 

Vídeo: Youtube.

 


lunes, 21 de septiembre de 2020

Número 231. Nietas de la Memoria: Vidámia

Otro, ¿otro?, libro sobre la Memoria, así con mayúscula antonomástica, para referirnos a esa parte de nuestra historia que voluntariamente se nos veló durante años. Nietas de la memoria viene a rellenar uno de los muchos huecos, en este caso el de las mujeres que sufrieron la guerra y la posguerra. Sus voces llegan a nosotros por persona interpuesta, sus nietas, un puñado de periodistas, unas más jóvenes, otras más viejas..., cada una con un estilo propio para contarnos lo que sus abuelas hubieran querido contar de haber tenido un medio, y sobre todo, la libertad para hacerlo.

Llegados aquí, bienvenido sea este proyecto que suma. Nunca está de más conocer otra de las muchas historias.

No obstante, un libro colectivo no es siempre la suma de sus partes, ni tan siquiera la suma algebraica, positivos y negativos, de sus partes nos lleva a un resultado. Sería preciso meternos en cada una de las historias, pero por varias razones no vamos a hacerlo.

Ser una buena periodista, conocer el oficio, no implica necesariamente ser una buena narradora, la tensión, la atracción del lector hacia lo que se cuenta, el pulso narrativo hay que saber mantenerlo, y alguno de los relatos no cumple esos requisitos, por no hablar de aquella historia que se queda coja, y deja a esta lectora con la sensación de faltarle algo.

 

En el cierre cuatro jovenes, tres chicas y un chico, y la leyenda "Don Bosco"es jóvenes que rodean a Don Bosco

 

Aunque hay que asumir que al narrar el pasado es imposible desprendernos del presente, en alguna de las historias el enjuiciamiento de la dictadura desde nuestro punto de vista, no desde el contexto histórico de las protagonistas, nos lleva a una grave falta de perspectiva. La historia suele transcurrir más en una gama de grises, con sus claroscuros, que en blanco sobre negro.

También es importante, cuando se pone voz a otras personas, tratar de aproximarnos a su forma de hablar, de expresarse para que lo narrado se acerque a lo espontáneo y no a una crónica periodística de hoy. Difícil imaginarse a nuestras abuelas hablando de alumnado, niños y niñas, mis hijos y mis hijas... Si hoy no podemos prescindir de ciertos formalismos en determinados contextos, poner esas fórmulas en los labios o la pluma de nuestras abuelas rompe totalmente el ritmo de lo que contamos. Una vez más, estos detalles te sacan literalmente de la época.

Quizá la historia que más me ha llamado la atención, y no tanto por lo que cuenta sino por cómo lo cuenta, ha sido Vidámia de Isabel Donet Sánchez, acercándose a su abuela a través de los refranes y expresiones populares que ciertas o traídas para el caso van tirando de su memoria. 

Empecemos por el Epílogo en el que Donet, ya con su propia voz, nos dice al hablar de su abuela:

Ha sido fácil aprender de ti y junto a ti. A escuchar, a perdonar, a creer en las personas y a saber que antes de ser madre se ha sido hija. A reír por no llorar. No he podido olvidar cuando un vecino te dijo que tenías una nieta muy guapa y le respondiste que no está hecha la miel para la boca del asno, y por si no habías sido lo suficientemente explícita, añadiste que para don Juan con doña María basta. El chico se quedó aturdido y sin articular palabra.

Sin duda, una auténtica presentación de la figura y el carácter de su abuela, que de haber figurado en un supuesto prólogo, nos hubiera dicho mucho sobre su personalidad a través de ese modo de expresarse.

Benissuera 22


Como en otros casos, el relato está escrito en primera persona, y desde las primeras líneas ya vemos la forma de ser de Isabel, de su coquetería dentro de sus posibles: buen porte y buenos modales abren puertas principales, nos dirá en otro momento. Mujer rezadora, religiosa, que hasta se atreve a citar a san Agustín, aunque no esté segura de citarlo bien:

Como dijo San Agustín, «ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor». No sé si lo digo bien o lo digo regular.

Y que a pesar de sus ideas no impide y respeta las ideas de su marido, un cenetista que nunca había empuñado armas, y que se salvó de la cárcel, o de algo peor, aunque no de la depuración, gracias a los señores para los que su mujer había servido antes de casarse, y a los que acuden de nuevo en busca de un medio de ganarse la vida como guardianes de un palacio caserón en un pueblo de Valencia, donde se crían sus hijos y aun sus nietos, entre ellos Donet.
«Vidámia», le susurró su marido al oído el día de la boda, y así siguió llamándola hasta el final de sus días. 

Donet trabaja los refranes con maestría, dejando a un lado la canonicidad si así lo pide el discurso; veamos, por ejemplo, cómo cuestiona alguno de esos refranes normalmente admitidos. Isabel se apoya en los refranes, pero no de forma ciega.

A menudo cierro los ojos para detener el tiempo en cada recuerdo, busco los buenos pero acuden todos. Las cicatrices siguen ahí y todavía duelen. El paso de los años no lo cura todo, el dolor permanece adormecido y procuro ignorarlo.

Estilo elegante, pero que no desentona en la personalidad de la protagonista, sino que es fruto de la experiencia que dan los años, del sosiego de mirar hacia atrás con la conciencia tranquila.

No solo en el epílogo rememora Donet la relación con su abuela, hay todo un apartado dentro de la historia en la que las travesuras y juegos de la Donet niña toman protagonismo. La abuela Isabel lo tenía claro frente a las travesuras de la nieta: al niño hay que corregirle con cariño, afirma, y así lo hace, reprendiendo a su nieta a solas, pero defendiéndola ante los extraños.

La abuela Isabel sabía muchas coplas, cantaba muchos romances y hasta se inventaba alguno si era preciso, la sabiduría popular servía para entretener a la nieta, que sin duda aprendió también a interpretar los signos que mandaba la naturaleza: Cuando viene la golondrina, el verano está encima.

Hasta dieciséis paremias pone Donet en boca de su abuela. Cada ocasión, cada hecho, parece tener una frase mágica en la que apoyarse, y el recuerdo de esas frases, de ese discurso repetido le ha servido para una aproximación más vivida a la figura de una mujer que en tiempos difíciles supo sacar toda una familia adelante.

Autor: VV. AA.

Título: Nietas de la memoria

Editorial: Bala Perdida

Año: 2020

Nota: La primera de las ilustraciones responde a la historia Respirar sin aire, parte de la cual transcurre en el colegio de las Salesianas próximo a la Dehesa de la Villa, antes noviciado y hoy centro universitario de formación del profesorado. Yo, aunque algunos años después de lo que se narra en esa historia, también estudié en un colegio de Salesianas, aunque en la otra punta de Madrid. Lo que cuenta Cristina Prieto Sánchez, la autora de la historia, me resulta familiar. A ese colegio nos referíamos siempre como el noviciado, y efectivamente, el de la calle Villaamil, todavía en activo, no solo era el principal centro de las Salesianas en Madrid, sino también el «colegio bien» de la orden en la capital.