domingo, 9 de agosto de 2026

Núm. 323. La clase de griego


 Houghton TypW 520.96.241 - Alphabetvm Græcv, de Bry, 1596 

 

Algo tiene el agua cuando la bendicen. 

Cuando dieron el premio Nobel de literatura a la coreana Han Kang en 2024, por algo sería.

La clase de griego me la recomendó una amiga: «Es una novela para filólogos». Bueno, es cierto que las explicaciones lingüísticas acerca del griego antiguo pueden atreaerte algo, pero sobre todo es un libro atractivo para los amantes de la buena literatura, para los que buscan el placer de pasear los ojos por párrafos sorprendentes. Las páginas se llenan de frases bien estructuradas -una reconocida mención a la traductora, Summe Yoon-, metáforas, imágenes, que nos transportan a otros mundos.

Era una noche de domingo en que la luna llena se escondía tras los racimos de nubes negras para asomarse cada tanto. 

 No se quedan atrás las imágenes realistas de un pequeño apartamento en Seúl. ¿Vivir al lado de un bosque frondoso puede ser un inconveniente?

Aparte de estar en la planta baja del edificio, el salón daba a un bosque frondoso. Se había decidido a alquilarlo precisamente porque le gustó que se pudieran contemplar los troncos de los enormes árboles, pero no pensó en las sombras que proyectaban en el salón incluso en pleno día.

La protagonista femenina, víctima de una crisis familiar, que la ha privado del hijo y del habla, decide apuntarse a lecciones de griego antiguo en una academia privada en Seúl, donde reside. 

Nada sorprendente para mí. Tuve un compañero japonés, que había aprendido latín, y estaba empeñado en que todos los que hablábamos una lengua romance, franceses, italianos y españoles, lo entendiéramos cuando nos soltaba esas frases en lengua muerta. Nos costó convencerlo de que nuestras respectivas lenguas maternas, aun herederas del latín, se habían separado lo bastante como para no entender ni papa de lo que nos decía, a menos que alguien hubiera estudiado, como él, esa lengua.

Ella trata de no perderse nada de lo que él dice, pero es incapaz de concentrarse en cada una de las palabras. Las frases se le clavan en los oídos, como un largo pescado cortado en rodajas, sus sufijos y desinencias aún sin desescamar.  

El protagonista masculino es el profesor. Había crecido en Alemania, a donde su familia se había trasladado siendo él muy joven, allí había estudiado y ahora volvía al Seúl natal en un momento complicado de su vida, se estaba quedando ciego. 

Resplandor.

Penumbra.

Sombra.

No solo eso, el anuncio de la muerte de un amigo, que pudo ser algo más, le da un empujón hacia ese final: 

¿Qué tiene de malo? Aprende braille y ya está. Escribe poemas haciéndole agujeritos a un papel. Aprende a convivir con un magnífico perro labrador.

Pronto el interés por la lengua de las primeras páginas de la novela se vuelca en el interés por los personajes protagonistas. Hay unos personajes secundarios, los otros alumnos, que se limitan a ser un mero «decorado», quizás el único fallo de la novela. Ya que están habría que haberles dado un poquito más papel.

Un accidente junta las vidas de profesor y alumna fuera del aula, una calurosa tarde de julio. El resto y el día y buena parte del día siguiente la emplean en descubrirse, en «conocerse», como dirían en la prensa rosa. 

Amor contenido, que va creciendo lentamente.

Algo se despertó entre nosotros.

Los capítulos finales nos llegan en un formato algo distinto y hasta cierto punto sorprendente: frases cortas, algo parecido a versos rotos..., esa forma entrecortada en la que ella se comunica con él escribiéndole en la palma de la mano, como si fuera sordociega. 

En la palma

temblorosa,

un punto

tibio, 

Ella no puede hablar, él no puede leer lo que ella podría escribir, pero encuentran la forma de expresar sus sentimientos. 

La metáfora de los dos en el fondo del mar, donde ninguno ve, y la forma en la que emergen, no puede resultar literariamente más lograda.

Y al final el lenguaje.

Cuando por fin pronuncio la primera sílaba, cierro con fuerza

los ojos,

convencida de que cuando los abra todo habrá terminado.  

  

Pinus densiflora forest in Seoul, Korea

 

Título: La clase de griego

Autora: Han Kang

Traductora: Sunme Yoon

Random House

2023 

 

 

 

martes, 14 de julio de 2026

Núm. 322. La masacre olvidada


En 1984, después de bastantes años dedicado profesionalmente a las artes escénicas, Andrea Camilleri (1925-2019) publica La strage dimenticata. Previamente, la misma editorial, Sellerio, le había publicado un par de novelas sin demasiado éxito. 

Ha tardado décadas en llegar una traducción al español, siendo la editorial Destino la encargada de publicarla en 2024. La traducción es de Juan Carlos Gentile Vitale. Título en español: La masacre olvidada

Porto Empedocle - Torre di Carlo V

Aunque en algunos lugares aparece etiquetada como «novela», se trata de un ensayo histórico sobre un episodio vergonzosamente silenciado por la historiografía «oficial», y por ende, por la historia: En 1848 los sicilianos se revelan contra los Borbones. Son masacrados algunos campesinos, pero sobre todo son asesinados 114 prisioneros, aunque la muerte se debió más a una negligencia que a un acto voluntario. Ante las revueltas, y para evitar problemas internos, el alcaide de la torre que servía de cárcel, los encerró en un lugar que resultó no tener ventilación, por lo que murieron axfixiados todos ellos..

El episodio, al parecer, había sido totalmente olvidado, pues ninguna fuente histórica se había encargado de rescatarlo; sin embargo, permanecía en la memoria del pueblo, y así se lo hace llegar la abuela paterna de Camilleri, Carolina Camilleri. Esos recuerdos le llevan a investigar lo ocurrido con más detalle, adentrándose ya en una investigación histórica en toda regla.

Para ello el autor se detiene  en hablarnos del escenario: una torre imponente, «alta, oscura y cuadrada» en el pueblo de Borgata Molo, actual Puerto Empedocle, cuna del autor. Con detalle, Camilleri nos describe la fortaleza, en la que la mano femenina de ninguna castellana había puesto su granito de arena para hacerla más amable, según nos dice. De fortaleza enseguida pasó a cárcel, para, tras otros avatares y destinos, terminar siendo en la actualidad, al menos en la actulidad del relato, biblioteca y centro cultural. 

En los hechos y en el relato tiene una importancia decisiva un cilindro de reducido diámetro, que albergaba una escalera, y que comunicaba la fosa, que en algún momento sirvió de almacén de vituallas, con la terraza. El problema es que ese cinlindro podía cerrarse con dos pesadas escotillas, acción que impedía la llegada del aire a la fosa, donde en su momento fueron encerrados los prisioneros.

Y eso fue lo que ocurrió, los prisioneros murieron allí por falta de aire, cuando la guarnición, tras subir a la terraza, trataba de protegerse de un ataque por la espalda.

Algún crítico ha señalado que Camilleri en este ensayo presenta los hechos de forma confusa;  puede ser, la lectura resulta difícil y no es fácil seguir la argumentación, pero ese Camilleri social se deja ver también aquí, como por ejemplo cuando describe lo que ocurre después de la rebelión, después de que todo, aparentemente, haya vuelto a la calma.

El 5 de febrero de 1948, Ruggero Settimo, desde Palermo, proclama, presa del entusiasmo, que una era de felicidad ha comenzado para Sicilia y para los sicilianos liberados por fin del yugo borbónico y que, en consecuencia, se pueden considerar terminados los horrores de la guerra. Lo que significa, en palabras sencillas, el inicio de un duro trabajo para todos aquellos que, del muerto asesinado a la vaca degollada, de la casa quemada a la cosecha destruida, están por oficio destinados a conocer los horrores de la guerra. 

Las guerras, pequeñas o grandes, justas o injustas, siempre las termina pagando el pueblo, pero rara vez la historia oficial desciende a estos niveles. Más bien se queda en las altas esferas, en aquellos que mandan, y que suelen salir indemnes, como le ocurre al tal Sarzana, comandante de la guarnición, y responsable, por tanto, de la masacre de  114 inocentes, del que la historia no dice si fue castigado por la acción, si se salvó, si... El pueblo y la tradición oral tuvieron que rellenar alguna de esas lagunas de la memoria oficial.

Autor: Andrea Camilleri.

Título: La masacre olvidada.

Año: 2014.

Editorial: Destino.

Título original: La strage dimenticata (1984).

Traductor: Juan Carlos Gentile Vitale.