sábado, 4 de abril de 2026

Núm. 319. Galíndez

La biblioteca de mi barrio está dedicada a Manuel Vázquez Montalbán, y en ella puede encontrarse una sección dedicada exclusivamente al autor.  Reconozco que es un autor que me gusta.

De Galíndez había oído hablar, pero no había llegado a tenerlo en mis manos hasta que salió a mi encuentro en una de esas librerías solidarias, que son un buen sitio para «deshacerse» de los libros que ya no caben en casa.  En esta ocasión no aligeré mis estanterías, al contrario. Pagué el óbolo correspondiente y me traje el viejo ejemplar a casa.

He tardado casi dos meses en leerlo. No solo las circunstancias personales me han impedido leer y leer, también el propio libro de estructura difícil y prosa densa, de esas que se saborean una y otra vez y te hacen volver páginas hacia atrás. 

Jesús Galíndez Suárez (1915-1956)

Basado en hechos reales, como las películas antiguas, trata de recrear el secuestro y asesinato de Jesús Galíndez, político vasco, exiliado, delegado del PNV en los Estados Unidos y perseguido por el régimen del dictador Trujillo. Como en toda historia recreada, los hechos principales se conocen -secuestro, desaparición, asesinato-, pero siempre faltan los detalles, detalles que el escritor trata de recuperar desde la lógica, lo conocido y la propia inventiva. Si no ocurrió así, bien pudo suceder...

Para adentrarnos en los detalles, el autor crea la figura de Muriel Colbert, una estadounidense, mormoma y pecosa, que ha elegido investigar sobre Galíndez para su tesis doctoral. La novela arranca en el País Vasco, donde en un caserío de Amurrio viven todavía familiares o conocidos de Galíndez. Allí  sus fieles le ha hecho un monumento y un homenaje, que, sin embargo, pasa totalmente desapercibido para la mayoría de la gente. A Muriel la conduce a aquel lugar Ricardo, su pareja, un joven abogado que trabaja en el Ministerio de Cultura y pariente del propio Galíndez. 

Solo el primer capítulo y la inmejorable descripción y captación de la atmósfera de ese País Vasco de interior merecería la lectura de la novela, pero las más de trescientas páginas nos reservan mucho más.

Mundo de espías, de agentes federales, de intrigas, de falsos nombres, de torturas, descritas con crueldad hasta en sus últimos detalles se suceden...

También nos asomamos a ese Nueva York de novela negra, con sus oscuros apartamentos y sus garitos más oscuros aún. Y al Caribe, o al menos a ese Santo Domingo actual de olores fuertes y vivos colores naturales.  A Vázquez Montalbán se le nota el oficio, el haber recorrido mundo y por supuesto la amplia cultura. La minuciosidad con la que se recrea en las calles de Santo Domingo solo puede haber salido de alguien que las conoce de primera mano.   Y Miami con su colonia de cubanos a través de un personaje, que es todo un acierto, el viejo y diminuto Voltaire, amante de los gatos, que lleva allí «desde antes que pusieran las calles», locución que el viejo repite y repite.

La novela tiene algo de circular y de final abierto a la vez... La historia se vuelve a repetir sin que sus protagonistas puedan escapar de los verdaderos todopoderosos.

Y moviendo los hilos de la trama está el enigmático y solitario Robert Robards, nombre imposible, sesentón, «hombre cúbico, rubio pero calvo», que va acumulando carpetas en la caja fuerte situada detrás de un espejo de su apartamento neoyorquino.

 

Portada de la edición de Seix Barral

Título: Galíndez

Autor: Manuel Vázquez Montalbán

Editorial: Seix Barral

Año: 1990

Séptima edición

 


 

jueves, 29 de enero de 2026

Núm. 318. Un viaje al Barroco: Navidades de Madrid. Noches entretenidas

 A los clásicos, y al Barroco, siempre hay que volver. 

¿Por qué?

Porque nadie como ellos para ahondar en lo que la palabra literatura significa para los sentidos. Nadie como ellos para sacarle todo el deleite a las palabras y a sus posibles combinaciones.  


1887, Madrid viejo, Fiestas ante la casa de los Lasos de Castilla el 3 de abril de 1614, Comba

En este caso lo hacemos de la mano de doña Mariana de Carvajal, una de esas autoras que no suele incluirse en los libros de texto, y de su única obra conocida, Navidades de Madrid. Noches entretenidas (1663).

En este caso lo hacemos de la mano de doña Mariana de Carvajal, una de esas autoras que no suele incluirse en los libros de texto, y de su única obra conocida, Navidades de Madrid. Noches entretenidas (1663).

La edición en papel que manejo viene ilustrada por Inés Vilpi, editada por Ana Rossetti y publicada por Malas Compañías. Un libro con bonita tipografía, agradable de leer. Sin embargo, hay una buena edición digital comentada, publicada por la Junta de Andalucía. 

Vayamos al grano.

Siguiendo la tradición de reunirse a contar cuentos para entretenerse, los habitantes de una casa de malicia (seguir el enlace para saber sobre ellas) se disponen a pasar juntos las Navidades. Aparte de compartir por turnos ricas viandas,  por turnos también van divirtiéndose compartiendo relatos, canciones y bailes, pues entre ellos están presentes estas gracias, ahora diríamos habilidades

Fachada con varias ventanas a distintos niveles
Fachada lateral de casa de malicia en la calle de los Mancebos

Los relatos son ocho novelas cortas sazonadas con abundantes composiciones líricas. Relatos de amor y enamoramiento que terminan felizmente en boda. Ellas son bellas sin excepción, discretas las más de las veces, y solo en pocas ocasiones se antepone la gracia intelectual a la física. Aunque luego cambia bastante el cuento, sorprende la presentación que se nos hace de la heroína del último relato: 

Ludovico, rey de Escocia, tenía una hija llamada Lisena. Su florida y hermosa juventud no pasaba de los dieciséis años. Era tan clara y aguda de entendimiento, que ponía en admiración a quien la escuchaba. Era poco inclinada al casamiento cuanto afectuosa a la caza, pues era su continuo ejercicio penetrar los montes y fatigar los valles y, aparte de esto, tan recatada y virtuosa, que pidió a su padre por merced que no se copiaran retratos de su belleza.

Joven de dieciséis años, aguda de entendimiento, que gustaba de la caza. Realmente original, pero era bella, no lo olvidemos. Como se suele señalar por la crítica, el principal valor de las mujeres en los Siglos de Oro era su belleza. Todas sin excepción lo eran.

Ellos también, no nos engañemos, apuestos y de buen talle, además de valientes y nobles. Como además eran ricos, el conjunto no podía fallar, pero no hagamos crítica social desde la perspectiva del siglo XXI, los valores de estos relatos están sin duda en el empleo del lenguaje. 

Se podría decir que la mayor parte de los sustantivos llevan antepuesto su correspondiente adjetivo, no solo para describir a las personas, sino también a las cosas y hasta a las accione. Veamos parte de la descripción del jardín de la casa donde transcurre la acción, como hemos dicho una casa de malicia en las proximidades de El Prado: 

Tenía dos copiosas fuentes, que lisonjeaban las matizadas flores y menudas yerbas con sus cristalinos raudales. En la una estaba una ninfa de bruñido y cándido alabastro, arrojando por ojos, boca y oídos, rizados despeñaderos de sus gigantes, que, trepando con impetuosa violencia hasta las vides, volvían a la anchurosa vasa desparcidos en menudas hebras de escarchada plata. La otra se adornaba de un hermoso peñasco de remendados jaspes, poblados de conchas y caracoles, mariscos embutidos de atanores sutiles de lata, arrojando en trabada escaramuza hermosa tropelía de menudo aljófar.

Las imágenes empleadas en la descripción de las damas no pueden ser más acorde con los versos de los poetas de aquellos tiempos. Son tan abundantes los ejemplos que pondremos solo uno, una personificación de la mismísima luna, que se nos muestra escondida entre metáforas.

descubrió la hermosa Cintia su plateado rostro, y a los confusos rayos de su breve luz

En cuanto a las composiciones líricas, la mayoría imitando la poesía popular en octosílabos, son también una buena muestra de poesía barroca de todos los géneros, dignos sus versos de figurar en alguna antología.

Dime, amor, qué puedo hacer,
pues yo me dejo obligar
con el favor.
Amar, morir y callar.

The vihuela player

 

 

Autor: Mariana de Carvajal y Saavedra

Título: Navidades de Madrid (Noches entretenidas)

Edición: Ana Rossetti

Ilustraciones: Inés Vilpi

Editorial: Libros de las Malas Compañías

Año 2021