jueves, 29 de enero de 2026

Núm. 318. Un viaje al Barroco: Navidades de Madrid. Noches entretenidas

 A los clásicos, y al Barroco, siempre hay que volver. 

¿Por qué?

Porque nadie como ellos para ahondar en lo que la palabra literatura significa para los sentidos. Nadie como ellos para sacarle todo el deleite a las palabras y a sus posibles combinaciones.  


1887, Madrid viejo, Fiestas ante la casa de los Lasos de Castilla el 3 de abril de 1614, Comba

En este caso lo hacemos de la mano de doña Mariana de Carvajal, una de esas autoras que no suele incluirse en los libros de texto, y de su única obra conocida, Navidades de Madrid. Noches entretenidas (1663).

En este caso lo hacemos de la mano de doña Mariana de Carvajal, una de esas autoras que no suele incluirse en los libros de texto, y de su única obra conocida, Navidades de Madrid. Noches entretenidas (1663).

La edición en papel que manejo viene ilustrada por Inés Vilpi, editada por Ana Rossetti y publicada por Malas Compañías. Un libro con bonita tipografía, agradable de leer. Sin embargo, hay una buena edición digital comentada, publicada por la Junta de Andalucía. 

Vayamos al grano.

Siguiendo la tradición de reunirse a contar cuentos para entretenerse, los habitantes de una casa de malicia (seguir el enlace para saber sobre ellas) se disponen a pasar juntos las Navidades. Aparte de compartir por turnos ricas viandas,  por turnos también van divirtiéndose compartiendo relatos, canciones y bailes, pues entre ellos están presentes estas gracias, ahora diríamos habilidades

Fachada con varias ventanas a distintos niveles
Fachada lateral de casa de malicia en la calle de los Mancebos

Los relatos son ocho novelas cortas sazonadas con abundantes composiciones líricas. Relatos de amor y enamoramiento que terminan felizmente en boda. Ellas son bellas sin excepción, discretas las más de las veces, y solo en pocas ocasiones se antepone la gracia intelectual a la física. Aunque luego cambia bastante el cuento, sorprende la presentación que se nos hace de la heroína del último relato: 

Ludovico, rey de Escocia, tenía una hija llamada Lisena. Su florida y hermosa juventud no pasaba de los dieciséis años. Era tan clara y aguda de entendimiento, que ponía en admiración a quien la escuchaba. Era poco inclinada al casamiento cuanto afectuosa a la caza, pues era su continuo ejercicio penetrar los montes y fatigar los valles y, aparte de esto, tan recatada y virtuosa, que pidió a su padre por merced que no se copiaran retratos de su belleza.

Joven de dieciséis años, aguda de entendimiento, que gustaba de la caza. Realmente original, pero era bella, no lo olvidemos. Como se suele señalar por la crítica, el principal valor de las mujeres en los Siglos de Oro era su belleza. Todas sin excepción lo eran.

Ellos también, no nos engañemos, apuestos y de buen talle, además de valientes y nobles. Como además eran ricos, el conjunto no podía fallar, pero no hagamos crítica social desde la perspectiva del siglo XXI, los valores de estos relatos están sin duda en el empleo del lenguaje. 

Se podría decir que la mayor parte de los sustantivos llevan antepuesto su correspondiente adjetivo, no solo para describir a las personas, sino también a las cosas y hasta a las accione. Veamos parte de la descripción del jardín de la casa donde transcurre la acción, como hemos dicho una casa de malicia en las proximidades de El Prado: 

Tenía dos copiosas fuentes, que lisonjeaban las matizadas flores y menudas yerbas con sus cristalinos raudales. En la una estaba una ninfa de bruñido y cándido alabastro, arrojando por ojos, boca y oídos, rizados despeñaderos de sus gigantes, que, trepando con impetuosa violencia hasta las vides, volvían a la anchurosa vasa desparcidos en menudas hebras de escarchada plata. La otra se adornaba de un hermoso peñasco de remendados jaspes, poblados de conchas y caracoles, mariscos embutidos de atanores sutiles de lata, arrojando en trabada escaramuza hermosa tropelía de menudo aljófar.

Las imágenes empleadas en la descripción de las damas no pueden ser más acorde con los versos de los poetas de aquellos tiempos. Son tan abundantes los ejemplos que pondremos solo uno, una personificación de la mismísima luna, que se nos muestra escondida entre metáforas.

descubrió la hermosa Cintia su plateado rostro, y a los confusos rayos de su breve luz

En cuanto a las composiciones líricas, la mayoría imitando la poesía popular en octosílabos, son también una buena muestra de poesía barroca de todos los géneros, dignos sus versos de figurar en alguna antología.

Dime, amor, qué puedo hacer,
pues yo me dejo obligar
con el favor.
Amar, morir y callar.

The vihuela player

 

 

Autor: Mariana de Carvajal y Saavedra

Título: Navidades de Madrid (Noches entretenidas)

Edición: Ana Rossetti

Ilustraciones: Inés Vilpi

Editorial: Libros de las Malas Compañías

Año 2021

 

sábado, 24 de enero de 2026

Núm. 317. De la Larousse al ChatGPT

 -¿Y para qué quieres la Larousse ahí, ocupando espacio y acumulando polvo, si no la vas a volver a consultar?

Lomos de la Larousse en estantería, algunos deteriorados por el uso
 

La juventud, ya completamente digitalizada, cuestionando aquellos volúmenes que de tanto nos sirvieron a la generación anterior.

La respuesta en este caso es fácil:

-Como adorno. En vez de comprar unos metros de libros falsos como elemento decorativo, conservo los verdaderos.

En aquel tiempo, adquirir una enciclopedia como la Larousse no era cuestión baladí. Costaba una pasta y además, que yo recuerde, no te la vendían «en cómodos plazos», como sí hacían otras editoriales, que enviaban a sus vendedores casa por casa. No, la Larousse había que encargarla directamente a la editorial o en una librería de confianza. Yo recuerdo haberla adquirido a través del club de mi trabajo, que de acuerdo con algunas librerías, te ofrecía un descuento que era de agradecer.

Así llegó la Larousse a mi casa y durante bastantes años fue esa enciclopedia que te resolvía las dudas por raras que parecieran, la Larousse te proporcionaba una información, ni extensa ni exigua, suficiente para desasnarte.

Nunca estuve tentada de comprarme los muchivolúmenes de la Espasa, la más extensa, que venían con mueble incorporado. Los que poseían aquella mítica enciclopedia confesaban, mayormente, haberla heredado de sus mayores. 

Recuerdo que sí anduve tanteando comprar la Enciclopedia Británica, que entonces era lo más de lo más, pero cuando pude dedicarle ese dinero dentro de mi economía familiar, resultó que ya estaba en el mercado el cederrón (hágamosle caso a la RAE, je, je, je), y en la caseta correspondiente de la Feria del Libro el vendedor de turno se deshacía en mostrarte sus ventajas. No me llegó a convencer, porque ya había tenido la mala experiencia de haber adquirido un libro en formato digital y antes de llegar a casa haberse quedado anticuado el software necesario para leerlo. La ventaja del papel es que por muy viejo que se quede, vas a poder seguir leyéndolo.

En años posteriores me hablaron de recibir actualizaciones vía web, incluso de una suscripción en línea, pero creo que para entonces ya había nacido la Wikipedia, así que ¿¡quién necesita una enciclopedia en papel, cederrón, etc., si ahí está casi todo y lo que no está, si tienes las fuentes pertinentes, lo metes y ya está!?

 
Me confieso sin ambages wikipedista pasiva y alguna vez activa. Contribuyamos a extender el conocimiento.
 
Así que sí, tiene razón la juventud, ¿para qué quiero la Larousse criando polvo y ocupando espacio?
 
Sigamos. 
 
-¿Y cuántas veces has consultado la Summa Artis? Si algún volumen hasta conserva el celofán.
 
Sí, tiene razón la juventud, he consultado la Summa Artis menos de lo que pensaba cuando la adquirí, también con ahorro y pequeños descuentos, pero sí, me rebelo, en su día me sirvió bastante cuando fuimos con la caravana a Italia, porque descubrí a Palladio y pude admirar alguno de sus edificios. No, no cargué con el tomo en el reducido espacio de nuestra casa temporal, pero había tomado mis notas. También recuerdo mis frecuentes visitas al arte antiguo, y por supuesto al románico, y alguna incursión en el arte oriental. Sí, la Summa Artis era el sumo entonces, y yo la tenía, provocando la envidia de algún estudiante de arte amigo de mis hijos.
 
Lomos de la Summa Artis nuevecitos

 
¿Cuánto tiempo hace que no alcanzo uno de sus volúmenes? He perdido la cuenta, otros intereses y obligaciones han llegado a mi vida.
 
Y lo cierto es que ya ni enciclopedias en papel ni en cederrón, que a ver qué ordenador viene ahora con lector, ni tan siquiera en la Web... ¿Para qué están esas IAs que nos encontramos hasta en las sopas, y por supuesto se nos cuelan las primeras en don Google?

Para finalizar una curiosidad. Por alguna razón guardaba una fotocopia de una página de El País del 9 de diciembre de 1999.  
 
Página de El País

En ella, probablemente un estudiante o escritor vaguete pedía la ayuda con el siguient texto:
 
Para escribir
Estoy detrás de un programa que me ayude a escribir. Que yo le dé cuatro ideas y él me haga una o varias redacciones y que yo elija lo que más me guste. ¿Sabéis algo de esto? El programa para ayudarme a escribir es lo que más me urge. Alberto (mercola@latinmail.com) 

Espero que a estas altura Alberto haya dado con el ChatGPT y esté haciendo escritos sin parar.... y ¿por qué no?, presentándolos a algún concurso.